
Mi Vida en Rosa (2 visiones)
Visión de Josao Mi vida en rosa (Ma vie en rose) (Bélgica, Francia, Reino Unido 1997) Director: Alain Berliner Guionistas: Alain Berliner, Chris van der Stappen Productora: Carole Scotta Interpretes: Georges Du Fresne (como Ludovic), Michèle Laroque, Jean-Philippe Écoffey, Hélène Vincent, Julien Rivière... Idioma original: francés |  |
 | Ludovic es fruto de un gravísimo error: cuando al nacer iba a recibir su sexo, una de las letras (X e Y) que iba determinar tal condición cayó en el lugar erroneo.
Así, Ludovic perdió su X y por eso está condenado a vivir en el cuerpo de un niño. | Bien pensado, esto no es un problema: cuando sea mayor se hará niña y así podrá casarse con el vecino al que quiere.
Un problema mayor es la mentalidad de sus vecinos
Mi vida en rosa refleja esta simple y compleja historia haciendonos ver todo lo que implica.
|  |  | Para ello hace gala de una gran frescura en la que contrapone la inocente visión de Ludovic que ve su mundo en rosa y reinado por un mágico personaje, tipo Barbie, llamado Pam; y el ilógico drama que supone la vida real para él y para su familia que son rechazados en el barrio, en el colegio y en el trabajo. | | La, en cierto modo, pastelona y positiva visión de la película no es sino el modo de compensar el drama que es, en realidad, la historia. En este sentido, y junto a la genial actuación de Georges Du Fresne (Ludovic), cabe destacar la figura de la madre, la cual se debate como un péndulo entre el amor a su hijo, el odio al transexual que origina todos sus problemas, el amor a su marido (que a veces ama y a veces odia a su hijo) y el desconcierto que le produce toda esta situación. | 
|  | Es muy buena, caso excepcional, la frase con la que se ha promocionado la película en algunos paises: "Algunas veces tan sólo tienes que ser tu mismo". Y es que precisamente ésta no es tanto la historia de un transexual como la de un niño que es injustamente infeliz. |
Pero ser tu mismo en esta sociedad tiene generalmente y salvo raros casos, muchas espinas clavadas y muchas ilusiones dejadas en el camino; no es todo de color rosa.  
Visión de Andrea Ludovic es un niño de siete años, que junto a sus padres y sus tres hermanos, se muda a un nuevo barrio, cerca de la casa de su abuela. Para caer bien a los vecinos, la familia decide hacer una fiesta e invitarlos a todos. Es un día especial y quieren quedar bien. Pero, cuando el padre está presentando a cada uno de sus hijos al vecindario, aparece Ludovic vestido de niña. Y es que cree que su vida como niño es temporal y que finalmente crecerá y se convertirá en mujer. El padre reacciona rápidamente y le excusa diciendo que es un bromista y que le gusta disfrazarse, aunque en el fondo está muerto de vergüenza. A partir de entonces los padres le empiezan a dar importancia al tema. Antes, cuando se vestía de niña o se pintaba la cara, simplemente pensaban que estaba jugando porque era pequeño. Pero Ludovic ya tiene siete años y creen que debería empezar a comportarse más masculinamente. En el colegio, Ludo se hace amigo del hijo de su vecino, que a su vez es el jefe de su padre. Y realmente siente algo especial por él; tanto, que sueña con que cuando sean mayores ambos se casarán (¡y él de blanco, por supuesto!). Un día, Ludo está jugando en casa su amigo, cuando se meten en una habitación a la que no le permitían entrar sus padres: era de la hermana de su amigo, que murió prematuramente. Abren un armario y ven ropa de la chica, así que sin dudarlo dos veces, Ludo se pone un bonito traje que hay colgado en una percha. Y entonces empiezan a jugar a que están ante el altar de su boda. Y entonces les descubren las madres de los dos niños y la situación se vuelve bochornosa. Los padres de Ludo creen que tiene algún problema psicológico importante y deciden llevarle a un psicólogo infantil. Ludovic sigue empecinado en su deseo de ser niña y no hace más que hablar del tema; incluso a veces habla como si ya lo fuera, algo que saca de quicio a sus padres. Su abuela también está preocupada, aunque cree que se le pasará si le dejan vestirse de chica libremente. Pero esto no hace más que empeorar las cosas. Las relaciones con los vecinos empiezan a ser un tanto embarazosas, y empiezan a tratarle como si estuviera realmente enfermo. El detonante ocurre durante una función del colegio. Como tiene que salir de chico y eso no le gusta, Ludo decide encerrar en el servicio a una compañera de la representación y salir vestido con la ropa que tendría que llevar ella. Cuando todo se descubre, tal es el rechazo de los vecinos y de sus compañeros de clase, que tendrán que cambiarle de colegio, y no sólo eso, el empleo de su padre se tambalea porque su jefe y vecino no está muy a gusto con él por culpa de Ludo. Esta triste historia de un niño incomprendido, con el que podemos identificarnos cualquiera, ya seamos trans, gays o lesbianas, muestra la cruda realidad de un mundo en el que las personas odian a quienes son diferentes o les dan miedo. Ludo escapa de este mundo gracias a su imaginación, con la que inventa un lugar feliz, lleno de color y alegría, donde puede ser como él quiere y no como los demás quieren que sea.    
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