Los tres que fueron uno. Por Ziggy

Los tres que fueron uno

LOS TRES QUE FUERON UNO

Dakinawaida era un ser verdaderamente hermoso. En él se conjugaban las virtudes de lo masculino y de lo femenino, la sabiduría y la actitud, la prudencia y la valentía. Pero su proceder pacífico no era entendido por los hombres guerreros, que preferían la acción.

Debido a ello, Dakinawaida, sin ser comprendido, fue exiliado de la tierra de los Hombres. Y así la tierra se convirtió en un lugar violento.

Durante dos años anduvo en soledad por toda la tierra, ocupada por sus enemigos, evitando el contacto con otros, y desarrollando aún más, en su interior, su doble personalidad femenina y masculina.

Los tres que fueron uno

Pero un día decidió que debía volver y llevar su Conocimiento al hombre, para que dejara de luchar.

Tras varios días de viaje por el bosque, llegó a un puesto avanzado de Indios Iroqueses, un puente guardado por tres guerreros que, al verle, intentaron bloquear su paso. Pero, subiéndose a un árbol, logró evadirlos.

Los tres que fueron uno

Una vez en la aldea del enemigo, habló a quién quiso escuchar, sobre la Paz. Los guerreros se fueron lejos para no oírle, pero las mujeres permanecieron a su lado y escucharon lo que tenía que decir.

Una mujer sabia vino a su encuentro y le dijo: "tus palabras son justas, pero primero debes demostrarlas en la práctica. Te someteremos a la prueba más dura, de la que nadie ha vuelto jamás. Debes entrar en el bosque y traer de vuelta a nuestro guerrero más fuerte, Aiowantha, que vive como un salvaje y mata a cualquiera que se le acerque."

La mujer sabia condujo a Dakinawaida hacia donde Aiowantha vivía, desnudo como un animal, comiendo bayas del bosque y matando animales y hombres según los encontraba.

Daginawaida dijo a la mujer sabia que se marchara y esperó a que Aiowantha le encontrara. Cuando vió que éste se acercaba, se arrodilló en el suelo y arqueó su espalda, apoyando la cabeza en el suelo y así se quedo por muchas horas, sin moverse, mientras Aiowantha se enfurecía y le amenazaba y le rogaba que luchase. Daginawaida no se movió. Aiowantha golpeó a Daginawaida con toda su rabia y su furia, pero Daginawaida no se movió.

Hasta que Aiowantha, desesperado, cayó a su lado envuelto en lágrimas.

Sin jamás mirarle a los ojos, Daginawaida le habló al oído, y le dijo aquello que le ayudaría a ser de otro modo, lo que le dolía de la gente y por qué.

Aiowantha le contó entonces la historia de la matanza de su esposa y de sus niños y de cómo no había sabido encontrar lugar para vivir entre los hombres. Y así surgió su amistad, el respeto mútuo y un lenguaje común.

Daginawaida le contó la causa de su exilio y por qué la gente se asustaba de que tuviera una parte femenina y otra masculina, y le contó que le llamaban “Dos Espíritus”. Daginawaida y Aiowantha compartieron sus planes desde entonces y decidieron unificar a la gente.

Los tres que fueron uno

Daginawaida explicó entonces a los hombres cómo la Madre Tierra tuvo tres niños: una Mujer encargada de la Creación, un Hombre como protector, y un Dos Espíritus en el que residiría la Sabiduría.

Así, a partir de ese momento la sociedad iroquesa fue matriarcal, los guerreros se encargaron de la protección bajo la orden de las mujeres y los que nacen con Dos Espíritus son venerados como gente sagrada.

Paz y amor a tod@s

Ziggy





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