Orina, olores y baños

ORINA, OLORES Y BAÑOS

por Max Wolf Valerio

Está bien que los hombres y las mujeres tengan los baños separados. Un baño es un templo de codificación sexual, de las motivaciones obsesiones y expresiones groseras e inconscientes masculinas y femeninas. Los respectivo baños de cada sexo tiene su propia atmósfera particular, claramente distinto del otro salvo en la función humana común de hacer pis y cagar. Aquí es donde la verdad sale a la luz. Los tíos hacen pis en un arco exuberante, no aciertan a dar en la taza y garabatean graffiti  sobre erecciones y coños húmedos sin el miedo del descubrimiento lascivo de mujeres y subsiguiente censura. Ellos se lo pueden permitir. Las mujeres se socializan sin miradas de soslayo masculinas o de mofa. La llamada “mirada masculina” se anula dentro de los confines reflejados del “baño de mujeres.” Es una memoria, un eco del gañido todavía distante. Dentro del cuarto de las mujeres existe un sentido de seguridad, una seguridad que las mujeres anhelan y disfrutan serenamente. No hay tantos espejos en los cuartos de los hombres. Y los que hay, no son tan generosos en cuanto al tamaño y están a menudo manchados o rotos. En el baño de las mujeres los espejos constituyen el centro respecto a la atmósfera y la función del área. Estos invitan al lujo de mirarse, el arreglarse, el discurso de estilo y la vanidad. Parte de la codificación cultural general que descorazona la vanidad masculina, mientras que anima un culto de vanidad femenina.

Orina, olores y baños

Orina, olores y baños

Antes, en mi vida como mujer, era más probable que discutiera un problema con una compañera de trabajo en el baño, que me quejara del jefe, cepillara mi pelo y en que me mirara fijamente, sin vacilación, mi reflejo en el espejo. Raramente llevé maquillaje después de los dieciocho, pero siempre presté mucha atención a mi pelo (todavía lo hago). Las mujeres empolvan sus mejillas, retocan su lápiz de labios, hacen poses ante el espejo. De lado y de frente. Ellas no parecen tener prisa. Los tíos, he descubierto que  parecen  tener prisa en comparación. Yo comprendí que no era la norma tener mucho contacto visual y que, generalmente, no había mucha conversación que mantener. De vez en cuando yo entraba  y veía a algún tío que se miraba en el espejo, mientras observaba orgulloso su torso en forma de V, cepillando su pelo hacia atrás, pero no es una visión usual. La atmósfera en el baño de hombres es utilitaria, menos social o parecida a un salón de descanso. Hay una homofobia nerviosa en el aire, una tensión casi palpable que evita más que una mínima cantidad de socialización.

Los tíos sólo parecen relajarse en el propio inodoro. Allí es donde realmente se desenvuelven, mientras leen, se sacuden, tomándose su tiempo placidamente, con sus pantalones bajados debajo de sus rodillas. ¡Ahora realmente, los hombres se toman su tiempo en los cuartos de baño,  machos, de verdad! Me he preguntado a menudo "¿Qué diablos está sucediendo ahí?". ¿Se ha muerto de una sobredosis o de un ataque cardíaco? O más probablemente, he llegado a sospechar, ¿todavía no ha llegado al orgasmo?

Orina, olores y baños

Orina, olores y baños

Adentrándome a zancadas en el cuarto de los hombres en mis primeras pocas semanas de hormonación con testosterona,  iba a tener un brusco despertar. Al abrir la puerta, una bocanada de olor a orina me pega en la cara como un mazo, “¡yo no puedo entrar ahí!” pienso, ligeramente aterrado. Pero, con gran fuerza de voluntad, contengo la respiración y entro adentro. ¡Oh dios!, ¿va a ser así de malo para el resto de mi vida? ¿Me condenaré de por vida a entrar en los baños de hombres y oler esto? ¿Cómo lo pueden resistir? ¡Y el lugar es una porquería! Orina en el asiento (por qué molestarse en levantarlo-supongo, si sólo son machos los que entran) y papel enrollado por todo el suelo. Las puertas arrancadas de los cuartos de baño. Colillas de cigarrillos. Un dibujo grosero de un pene cerca del espejo, con gotas diminutas que salen de la cabeza. “VEN AQUÍ EL SÁBADO POR LA NOCHE, TENDRÁS UNA ERECCIÓN, TENDRÁS UNA MAMADA”.”A TOM LE ENCANTA TENER LAS POLLAS GRANDES METIDAS EN SU CULO”.” ME GUSTA CHUPAR A LOS HOMBRES CASADOS HETERO, SOBRE TODO AQUÉLLOS CON LOS PIES GRANDES Y CULO PRIETO-LLAME 445-9999 PREGUNTA POR JR.”, y uno de mis favoritos, “INCLUSO FRIEDA KAHLO DABA MAMADAS.”

Un dibujo de una mujer pechugona, con tetas que apuntan fuera como proyectiles hacia el espacio que se expande, una mujer con los pechos tan grandes que se arrastran por el suelo. Examino estas firmas de lujuria fetichista; me divierte, me repugna, me fascina. Por supuesto, es diferente del cuarto de las mujeres. Quiero decir, que, sí, hay algunas veces cosas como:” Arnold es un polvo estupendo” o “la polla de Kurt es grande”, pero más a menudo es un largo diálogo político concerniente a mujeres apaleadas, lesbianismo o los doce pasa para realizar tal o cual cosa. Alguien podría garabatear unas líneas sobre su desorden de personalidad múltiple o abuso sexual infantil. Por lo menos, así ocurre en San Francisco. Y, por supuesto, está el romanticismo de los graffiti que se encuentran en casi todas partes como: “MARILYN AMA A PAUL” o “LANITA Y SAM AMOR PARA SIEMPRE - AMOR VERDADERO, NUNCA NOS SEPARAREMOS, ETERNAMENTE.”; “JANET & YOLANDA”-¡Amor, Amor, amor! Montones de grandes corazones con flechas atravesadas dibujadas en lugar de los penes o de los dibujos de grandes, puntiagudos pechos. Nunca he visto, “VEN AQUÍ EL VIERNES POR LA NOCHE MÓJATE, DÉJATE LAMER”, ni siquiera en la barra del bar trapero más apasionante. Puedo decir que, la vida será diferente desde aquí en adelante.

El pis de los hombres, huele. Afrontadlo, tíos, es verdad. Puede que muchos de vosotros no seáis conscientes de esta odiosa realidad, el espectro de la orina masculina. Muchos tíos se avergüenzan cuando les digo esto, sobre todo si una mujer está presente. Otros simplemente se sorprende:” ¡No, debes estar bromeando!, ¡No puede ser!” Como si yo hubiera insultado a un elixir precioso. Por otro lado, bueno, yo supongo que debe ser vergonzoso. Siempre es vergonzoso que te digan que apestas. Sobre todo, si uno es totalmente inconsciente del hecho, no tiene ni idea.

Orina, olores y baños

Orina, olores y baños

Deambulando por ahí, dejando la tapa del water levantada, no os dais cuenta que dejáis un spray  como Tom el gato. ¡Los tíos no tienen ni idea de que su meada realmente contiene un fuerte e inequívoco hedor! Como un caballo en un establo. O quizá una secreción animal salvaje. Aquí está el por qué. Es la testosterona en nuestro pis. Después de tomar hormonas masculinas durante un mes, mi pis también comenzó a emitir ese hedor punzante. También hacía más espuma. Aquí está el quid de la cuestión. La testosterona humedece el sentido olfativo, de tal forma que los tíos están desorientados sobre su hedor. Los hombres no pueden oler su propia orina. De hecho, lo aprendí a tiempo, en comparación a las mujeres, ¡los hombres no pueden oler mucho de nada!

Éste puede ser uno de los grandes secretos femeninos de toda la eternidad, el olor del pis de hombres. La pequeña cosa embarazosa que las mujeres saben acerca de los hombres  y que ellos no conocen de sí mismos. Aún así, resulta un hecho tan oscuro, escondido, el que las mujeres sean inconscientes que, incluso poseen esta información privilegiada sobre los cuerpos de los hombres. ¡Las mujeres no son conscientes que ellas son capaces de oler algo sobre los hombres que ellos no pueden! Ellas simplemente asumen que los tíos pueden olerlo también. Quizás ésta constituya solo una de las muchas diferencias de percepción entre hombres y mujeres que contribuyen a la percepción general de las mujeres en relación a los hombres como de" ignorantes".

Orina, olores y baños

Orina, olores y baños

Sin embargo, yo no estoy condenado a una existencia de contener mi respiración y nariz cada vez que tenga que usar el cuarto de un baño público. O, eso supongo, desde que mi propia orina ha asumido ese olor grosero, aguantando mi respiración y pellizcando mis orificios nasales, encerrado en mi propio baño en casa todos los días para el resto de mi vida. Un día, después de un par de meses de estar hormonándome con testosterona, ya no pude oler más esa sustancia salvaje. Nada. Casi me he olvidado de cómo huele ahora. Quizá un pámpano-como los rizos de la ráfaga en los receptores olfativos de mi cerebro de vez en cuando-o quizá no. No puedo estar seguro. Ahora, no tengo ni idea, como todos los otros tipos, apestando al mundo y sin ser consciente de ello.

Mi primera experiencia meando en un urinario es horripilante. Un hombre transexual había descubierto una manera de orinar de pie, sin recurrir a la cirugía. Parece bastante simple. Toma una tapa de lata de café y modélala en un embudo, ponla bajo la uretra y allí vas, de pie y mea. Yo tengo una amarilla en mi bolsillo, la aprieto en mi palma sudada, respiro profundamente y camino hacia el urinario…Nervioso y en alerta por los mirones.

¿Qué sucede si alguien se pasea por allí y ve que el objeto en mis manos no es un pene, sino un embudo pequeño? Bueno, quizá ellos pensarán simplemente que estoy pegándolo en algo nuevo y raro por pura diversión. No seré el primero ni el último. A lo mejor hay un revestimiento de  tibio hígado crudo, dentro del embudo de plástico. En cualquier caso, estoy seguro de evitar que me descubran ya que el urinario está en el lateral de fuera, difícilmente visible a cualquiera que entre. Así que lo hago. Orinar de pie, no es tarea fácil. Tengo que apuntar. Un poco hacia la derecha, no, tal vez hacia la izquierda-yo alcanzo los lados de la taza y salpico. Por primera vez en mi vida, yo puedo ver mi orina formando un arco en el aire, un chorro largo y tibio. Parece que tarde mucho más tiempo que cuando yo me sentaba. La experiencia se ha transformado en una tarea que requiere  concentración, una pequeña cantidad de ingenio. Tengo que visualizar, apuntar, controlar mi vejiga cuando dirijo la orina a su área designada. No es tan relajante, pasivo, o simple. Orinar se transforma en algo más visual, complejo, posiblemente más divertido.

Orina, olores y baños

Puedo imaginar tener competiciones, desarrollar mi agudeza de puntería, crear un léxico de micción basado en la habilidad de un individuo a la hora de controlar y dirigir los contenidos de su vejiga. Sería más fácil el destrozar bienes públicos, para dejar una señal como Tom el gato en un sitio especial, codiciado.





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