Escena oscura, con una luz enfocando a una mujer que está sentada en una silla. “Mujer: Podría contar aquí la historia de mi vida, entre estas cuatro paredes que rodean este extraño lugar. En el que mis únicos interlocutores son esas cuatro paredes silenciosas, que nunca devuelven ni el saludo. Es triste, vivir entre cuatro paredes y no poder hablar con ellas. Decirle a la pared: ¿Qué tal estas? Ella hacer una sonrisa o responderte que está bien. Pero no hablan, ni siquiera tienen voz. No puedo ni siquiera contarles mis penas. Total no tienen orejas, aunque muchas veces se dice que las tienen. Aunque eso es porque hay algún ser humano detrás que escucha. |  |
Se levanta, se acerca a la pared y la toca.
¿Hola? ¿Hay alguien tras esa pared? Ojalá hubiese alguien tras esa pared con quién hablar. Otra chica triste y solitaria como yo o algún chico con el que tener un romance a través de una pared. ¿Se imaginan alguien tras una pared que responda? Eso es demasiado de cine. Aunque de hecho la realidad dicen que supera la ficción. ¿Por qué no podría ocurrir? Ni tan solo tengo un espejo para saber si soy guapa o fea. ¿Le podría gustar a algún chico? No lo sé. Estoy entre cuatro paredes. ¿Qué hay en el exterior? Nunca he salido fuera. Ni siquiera sé si existe el exterior. A veces pienso que si. Sería absurdo que una mujer viva en el interior de cuatro paredes toda su vida. Que no haya ni ventanas ni nada. Algún día espero que haya alguna puerta por la que salir.
Se apagan las luces, la mujer abandona a oscuras el escenario y entran dos chicos charlando.
Chico 1: Eso es. Tenemos que acabar ese trabajo para mañana. ¿Alguna idea?
Chico 2: Ni idea. Sinceramente prefiero pensar en la juerga que nos pegaremos a la noche. Las chicas que nos ligaremos.
Chico 1: ¿Tanto te preocupa eso?
Chico 2: Claro tío. ¿Acaso no te gustaría hacer el amor con algunas chicas? Yo hace días que no... y lo necesito.
Chico 1: No lo necesitas, pero estas obsesionado por...
Chico 2: ¿Qué coño dices? Eres raro macho. Si las chicas también quieren sexo. ¿No lo ves? Se mueren porque nosotros los machos las penetremos y las dominemos.
Chico 1: Algunas quizás si, pero no todas.
Chico 2: Error.
Chico 1: Deja de ser tan...
El chico 2 se va.
Chico 1: ¿Por qué los otros hombres no me entienden? ¿Por qué me ven raro por no creer que la chica es un objeto sexual o por no creer esas palabras machistas? ¿Acaso soy un bicho raro? ¿Acaso no merezco que la gente me quiera? Siempre he creído que lo mejor era querer a una persona. A veces tengo la sensación de estar entre cuatro paredes, sin poder salir de ahí. Mi forma de pensar no parece normal. ¿Seré un ser venido de otro planeta? ¿Seré algo raro? No lo sé. Sé que quizás nadie me escuche, nadie escuche estos lamentos. Me siento tan solo en este mundo, sin comprender muy bien que me pasa. ¿Por qué la gente me rechaza? ¿Por qué no puedo ser normal? La vida es dura, la familia tampoco me entiende, me piden que tenga novia, que salga de fiesta y me emborrache, pero yo no necesito eso. No lo quiero. No necesito emborracharme para Pertirme. Ni fumar porros. ¿Por qué este mundo está tan loco? Dicen que estoy loco, que soy raro y encima muchas veces me fastidian. Estas cuatro paredes en las que a veces me siento prisionero me asfixian. A veces quisiera morir.
El chico abandona la escena y aparece la mujer.
Mujer: Llevo tantos años metida dentro de estas cuatro paredes, ni siquiera he visto la luz del sol, esa cosa tan bella que dicen que existe ahí fuera, oler unas flores, pasear y recoger flores. Ni siquiera sé como he de vestirme para ir fuera. Llevo esta ropa desde hace años. De hecho creo que forma parte de mi cuerpo. Ni siquiera sé como es mi cuerpo, más o menos lo conozco, pero nunca vi mi reflejo. No sé que cara tengo. ¿Estaré mal peinada? ¿O quizás mal vestida?
Se oyen voces, ella se acerca a la pared.
¿ Hola? ¿Hay alguien? ¿Quién hay? ¿Qué hacéis por aquí? ¿Dónde estoy? Sigue sin haber respuesta. No sé ni si eran chicos, chicas, hombres o mujeres. Aunque quizás si viese a un chico ni siquiera sabría que lo es. Ni tan solo sé lo que soy. Entre mis piernas no tengo nada y más arriba tengo como dos esferas que forman parte de mi cuerpo, tengo el pelo largo, no sé si peinado como es debido. Y cada cierto tiempo me sale sangre de mi entrepierna. No logro entender que es. Pero duele, cuando eso se produce. Este lugar cada vez me aterra más. Quisiera salir de aquí y conocerme por fin. Liberarme de este lugar extraño. Pero, sigo sin saber donde hay la salida. Yo no sé que lugar es este. Quizás ni siquiera yo sea real. Igual soy la imaginación de algún escritor maquiavélico. Igual el sueño de alguien. ¿Existo? Al parecer si. Estoy hablando, estoy moviéndome por un espacio. No sé, al parecer tengo vida. Y si tengo vida existo. Es raro. Tanto tiempo aquí me hace pensar en cosas extrañas. Pero quisiera salir de aquí y ver lo que hay allí fuera.
La mujer sale y aparecen el chico y una chica.
Chica: Hola. ¿Qué tal estas?
Chico: Bien. Aunque los demás chicos no me entienden.
Chica: Claro, eres una persona muy sensible y muy especial.
Chico: ¿Y porque no aceptan esa sensibilidad?
Chica: Porque eres una persona muy femenina.
Chico: Pero soy un chico. ¿Cómo puedo ser femenino?
Chica: No sé, tengo la sensación de que tienes una parte femenina muy desarrollada. No sé, tengo la sensación de que eres capaz de entenderme perfectamente, tanto como cualquier chica. Los gays tienen eso, una gran feminidad.
Chico: Pero yo no soy gay. A mi me gustan las chicas.
Chica: Igual es que aún no te aceptas. No sé. Prueba de hablar con alguien. Yo no sé, eres el primer gay que conozco en persona. Y bueno si te gustan los chicos a mi no me importa.
Chico: Pero que no soy gay. Soy un chico normal.
Chica: ¿No has dicho que ningún chico te entendía antes?
Desaparecen y aparece la mujer
Mujer: Al parecer hay una ventana aquí. No sé, cuando apareció ni porque. Pero de repente hay como una ventana que me permite ver el exterior. Que bello cielo azul, pero no hay nadie. Si hay una chica allí mirándome. ¿Por qué me mira? Le diré alguna cosa. ¿Pero que decirle? Nunca he hablado con nadie. Hola. ¿Cómo estas? Me llamo... Ni siquiera tengo nombre. No sé, el único que conozco es el de Natalia, igual ese es el mío. Esta esa chica inmóvil ante mi. Sin responderme. Ni tan solo puedo abrir esa ventana y salir de aquí. Que triste. Con lo que me gustaría poder coger esas flores. Acercarme a esa chica y ser su amiga. Pero no puedo. Algo deberé de poder hacer. Romper un cristal de alguna manera. ¿Pero como? No tengo nada con el que romperlo. Deberé salir de aquí alguna vez. No sé como. Pero al menos ahora puedo mirar lo que hay fuera. Mira unos animales por ahí, unos volando, otros corriendo por la hierba. Y esa chica que no para de mirarme. ¿Acaso le gusto? ¿Acaso soy un experimento científico? Veo tantas cosas, pero quisiera poderlas tocar. Quisiera poder conocer a alguien y hablar de lo que hable la gente. Tener una vida normal y no una en la que habito entre cuatro paredes que no tienen sentido. Sin sentido sigo, aquí entre estas cuatro paredes. Pero espero algún día poderlas derrumbar y salir de aquí. Pero al parecer esa chica de ahí que se ve desde la ventana sabe que existo. Entonces algo de mi sabrá y me podrá ayudar.
La mujer desaparece y aparece el chico aparece solo.
Chico: Bien, Andrea piensa que soy un gay, pero no lo soy. No sé que soy, pero sé que los hombres no me atraen, que tengo mucha sensibilidad y una elevada feminidad. Y no sé porque en mi mente resuena el nombre de Natalia. ¿Por qué será? Es como si dentro de mi habitará un ser. A veces pienso que es ese ser el que realmente existe y yo soy una mera ilusión. Tanto da, igual Natalia es la mujer que me es destinada como amor. El amor, es algo tan bonito. Pero nunca lo he podido experimentar. Aunque lo he sentido como sentimiento, no he podido tener una relación de amor con alguien. No sé porque la gente piensa que soy gay, aparte de Andrea otra gente me ha llamado con eso. No soy eso, pero seguramente mis problemas vienen por esa tal Natalia que parece habitar en mi. Quizás si logró eliminar de mi interior esa tal Natalia logré ser feliz y hacer que dejen de pensar cosas raras. Pero por otra parte Natalia me permite comprender mejor a las chicas y poder conversar con ellas como alguien igual a ellas. Me entienden mejor que los demás chicos. No sé porque a veces he tenido la tentación de vestirme de chica. ¿Seré un degenerado mental? ¿Seré un pervertido? No, no quiero ser un pervertido. Quiero eliminar esas ideas absurdas de mi cabeza. Pero... ¿Cómo olvidar ese nombre de Natalia que en mi habita? ¿Acaso no hay forma de eliminar dicho nombre? Quiero o quisiera poderme enfrentar a ella. Y saber quien es. ¿Acaso quizás sea mi autentico yo? No, es imposible, yo soy un hombre, que siente amor por las chicas. ¿Cómo poderlo saber que lo que acabo de decir es cierto? Soy un hombre, aunque casi no me he mirado al espejo, las pocas veces que me he visto, he visto a un hombre. A no ser que alguna mutación de mi cuerpo me haya convertido en mujer. Pero los gays son hombres. Así que Andrea me ve como un hombre afeminado a que le gustan otros hombres. Pero no es así, siempre me he visto atraído por otras chicas. Aunque no sé si la que me gusta es Andrea o Alba o Jessica o Maria o Carla. Todas son tan dulces, tan románticas, tan guapas, tan inteligentes. Las admiro tanto. A veces pienso que quizás intento reflejar lo que quisiera ser en ellas. Pero no, me gustan. Lo sé, me gustan, me atraen y quisiera poder compartir una relación de pareja de enamorados con alguna de las que he enumerado. Intentaré pedirle a una que salga conmigo. Pero... ¿Les gustaré? No creo, soy poca cosa y encima esa idea absurda de que yo podría ser gay. No lo soy. Solo que, no sé, quisiera poderlo saber. ¿Pero como? Igual si voy a un local de esos de ambiente y me enrollo con otro hombre, sabré si me gustan. Pero igual es mejor que pruebe de estar con alguna chica y saber si me gustan realmente.
El chico sale y reaparece la mujer.
Natalia: La ventana ha desaparecido otra vez. ¿Quizás fue un sueño? Esa ventana ha desaparecido, ahora no sé que hay. Ni tan solo si lo que vi era real. ¿Es quizás el fruto de una ilusión? Esa ventana la vi y la chica esa que me miraba también. ¿Estaría acaso enamorada de mi? No lo sé. ¿Le daría corte acercarse a la ventana y hablarme? Bueno, ahora la ventana no está. ¿Pero ella ve ahora esa ventana o la veía antes? ¿O quizás era yo la única que la veía a ella? Igual miraba otra cosa sin pensar que lo que podía ver era a mi. ¿Por qué no? Es una posibilidad. Ventanas que aparecen y desaparecen de este mundo absurdo en el que habito. Cuatro paredes que ni tan solo pueden responderme. Hablo para mi misma. Soy emisora y receptora de los mensajes. ¿Absurdo no? Pero el silencio me agobia. Prefiero oírme a mi, aún sabiendo que nadie me contestará, antes de que soportar ese silencio que tantos años han invadido este lugar. Quisiera poder ver otra vez esa ventana, saber si esa chica sigue ahí o si se ha ido. Yo si fuera ella seguramente me hubiese ido, al ver que la ventana desaparece. O quizás no. ¿Sería curiosidad para saber que hay tras la pared? Curioso misterioso ese. ¿Acaso sería un espejo? No, porque no reflejaba mis movimientos. Quizás fuese una película. A saber. El mundo exterior es tan extraño. ¿Cuántos años han de pasar para que estas paredes desaparezcan por fin? Ni siquiera hay nada encima de esas paredes para decorarlas, ni tan solo tienen color alguno. Son paredes algo absurdas. Pero ni puedo ver a través de ellas, ni puedo atravesarlas. Al menos me sirven para cuando me siento, apoyarme encima de ellas.
Se sienta apoyándose en una pared.
Aunque me siente, esas paredes siguen iguales, no han cambiado nada. Tenía la esperanza que con el tiempo de irme a sentar cambiarían. Pero no. No quieren cambiar. Quisiera poder dialogar con alguien. Pero no hay forma de que así sea.
Natalia se duerme mientras el chico reaparece.
Chico: Hola. ¿Quién eres tú? ¿Eres esa famosa Natalia que en mi interior habita? ¿Qué quieres de mi?
Natalia se despierta.
Natalia: ¿Cómo has entrado a este mundo absurdo? ¿Quién eres tú?
Chico: Soy un chico, al que algunos creen gay. Andrea dice que yo soy gay, pero es mentira. Todo eso es culpa tuya.
Natalia: ¿Mía? Si yo no sé ni quién eres. Ni sé que haces aquí. Es la primera vez que puedo dialogar con alguien.
Chico: Sal de aquí. Este es mi lugar. Debes partir.
Natalia: Te lo doy. Este lugar no me gusta. Solo tiene paredes que a veces se ven ventanas. Antes, había una chica, con el pelo largo hasta los hombros, con una coleta, ojos azules, y vestía con una camiseta de tirantes y una minifalda.
Chico: Me recuerda a Andrea.
Natalia: La llame por la ventana pero, no me respondió.
Chico: Tú no existes. No deberías de existir. Estoy hablando con una persona que no existe. Es absurdo. Fuera de mi vista.
Natalia: No puedo salir de estas cuatro paredes.
Chico: ¡Sal! ¡Sal de aquí!
Natalia: Dime como salir y saldré.
Natalia se levanta.
Chico: ¿Por qué te levantas?
Natalia: Quizás si me abrazo a ti, podré salir de aquí.
Natalia abraza al chico que la aparta y se va.
Natalia: ¿Por qué te vas y me abandonas? Me quieres echar de este lugar que consideras tuyo. Pero no me dices quién eres. Dices que esa chica se parece a Andrea. Anhelo saber cual es el nombre de aquella chica. ¿Por qué me echas de este lugar? ¿Y porque me impides salir de él? Dices que por mi culpa te llaman gay. No sé ni que es eso, no sé ni siquiera quién eres. Pero ya no puedes responderme, te fuiste. Rechazaste mi abrazo y ahora, vuelvo a estar sola entre estas cuatro paredes. Quisiera salir de estas paredes, para que nunca más deba enfrentarme a ti. Yo no quiero estorbar. Pero si me consideras estorbo me iré. Ni tan solo me dijiste tu nombre. Quisiera saber ese nombre, para poder aunque sea invocarte o llamarte a través de las paredes. O llamar a esa chica de la ventana.
Natalia vuelve a sentarse.
Quizás si me siento él vuelva a aparecer y pueda explicarme algo más o sacarme de aquí o quién sabe.
Se oscurece la escena y Natalia se va. Aparece el chico otra vez junto a su hermano.
Hermano: ¿Para cuando tendrás novia?
Chico: No tengo prisa. Quiero encontrar a la chica ideal.
Hermano: Deberías darle menos vueltas a la cabeza y ser más lanzado, así nunca conseguirás nada.
Chico: Pero tengo amigas con las que podría acabar...
Hermano: ¿Te gusta alguna?
Chico: Alguna me gusta. Pero no sé, creo que no estoy enamorado de ninguna.
Hermano: Da igual eso, tu prueba de estar con una. Y poco a poco...
Chico: No y ahora debo irme.
El chico sale de escena.
Hermano: Este hermano mío cada vez está más raro. Estoy preocupado. Casi no tiene amigos, no sale de fiesta, no tiene novia. Que desastre. Pero tampoco sé si debo entrometerme en su vida. Pero quizás debería pagar a una prostituta para que se acueste con él y así al menos que descubra el placer del sexo con una mujer. Eso haré. Es lo único que puedo hacer por él. Así lo haré todo un hombre.
El hermano abandona la escena. Aparece otra vez Natalia sentada contra la pared.
Natalia: No puedo salir de aquí. Sigue sin aparecer ventana alguna. Esto es un desastre. Se levanta. Conozco cada palmo de esta pared, pero desconozco que método usar para hacer aparecer una ventana en alguna pared. Igual de repente aparece una puerta por la cual salir. Sigo oyendo a veces voces, pero no logro entender que dicen. Ni tan solo sé si existen.
Natalia sale al oscurecer la escena. Aparece el hermano hablando con una mujer ligera de ropa: Un bikini y una minifalda, con tacones de punta de 10 cm de altura o así.
Prostituta: Hola guapo. ¿Quieres un poco de placer?
Hermano: No, no es para mí. Es para mi hermano. Que quiero que conozca el placer de hacer el amor con una mujer.
Prostituta: ¿Qué edad tiene?
Hermano: 18 años.
Prostituta: ¿Y como lo llevarás hasta mi?
Hermano: De eso ya me encargo yo. ¿Tu estas disponible el viernes noche? Te pagaré bien.
Prostituta: ¿Y cuanto me pagas?
Hermano: ¿Cuánto pides?
Prostituta: Toda una noche son unos 450 euros.
Hermano: Será el regalo de cumpleaños para mi hermano. Bueno, resuelto esto... ¿Podríamos tú y yo hacerlo ahora? ¿Cuánto me costaría?
La prostituta coge de la mano al hermano y se lo lleva.
Aparece el chico.
Chico: ¿Dónde habrá ido mi hermano a estas horas de la noche? Estoy preocupado. Me dijo que volvería pronto, que tenía que hacer un recado, pero ya es casi medianoche y no ha vuelto. Después de cenar ha salido y no sé nada desde entonces. Quizás se haya encontrado amigos o ves a saber. Igual ya está borracho o esté atontado con esos porros. Siempre creyendo que tiene la razón, intentando hacerme creer que para ser hombre hay que estar con una mujer en la cama. Eso es machismo, las mujeres valen más que eso. ¿Será que este pensamiento que tengo proviene de esa tal Natalia? A la que rechacé su abrazo. Me fui de ese lugar, que ni tan solo sé como llegué ahí. Fue en algún momento de duda. En un deseo de sacar de mi interior a Natalia. A saber. Quizás sea una chica atrapada en un cuerpo masculino. Una travesti de esas o algo así. No sé, igual algún día sepa que soy. Pero bueno veremos, quizás eso explicaría muchas cosas, pero por ahora solo puedo intentar seguir mi vida. Igual soy travesti lesbiana o algo así. Veremos con el tiempo. Por ahora a intentar estar con alguna chica.
Sale el chico y entra Natalia.
Natalia: Hay otra ventana, en otro lugar, desde ahí se ve una ciudad. Coches que pasan por delante de la ventana. Es un ambiente gris, pero hay como un edificio que me impide ver más allá. No soy capaz de ver mucho, pero al parecer hay bastante vida en más allá de la ventana. Pero no veo a nadie delante de la ventana. Ni ese chico, ni esa chica. Nadie, absolutamente nadie. Parece como si nadie supiese que estoy aquí. Quizás a nadie le importe mi existencia. Pero quisiera salir de aquí. Poder decir que yo existo. Moverme, relacionarme con gente, comprarme ropa, hablar con gente. Pero, he de estar en este lugar absurdo. Cuatro paredes son muchas y una ventana en la que apenas se ve gran cosa tampoco sirve de mucho. Al menos espero esta vez que la ventana no desaparezca. Que se quede ahí y que encuentre algo para poderla abrir. Aunque sea tirando una piedra al cristal, pero ni siquiera hay piedras para tirarlas contra él. Igualmente según veo que funcionan aquí las cosas, de aquí poco desaparecerá esa ventana. Ya me he acostumbrado, ahora estoy esperando que desaparezca y que aparezca otra para curiosear. ¿Algún día podré abrir alguna?
Aparece el chico.
Chico: Dime Natalia. ¿Tú eres mi yo interior? ¿Eres yo? ¿Acaso yo soy tú?
Natalia: ¿De que hablas? Yo soy una mujer que habita aquí. No sé porque, ni como salir.
Chico: Quisiera poderte rescatar. Pero no sé como. Quisiera poderte destruir, pero no sé como.
Natalia: ¿Tanto me odias? ¿Por qué me odias?
Chico: Mi vida es un infierno por tu culpa.
Natalia: ¿Y que hice yo para ello?
Chico: Me haces creer que quizás yo sea Natalia.
Natalia: Tu eres un chico. ¿Cómo ibas a ser yo? No entiendo nada de lo que me dices. La ventana que había ha desaparecido justo en el momento que apareciste. ¿Eres tú el que hace aparecer y desaparecer las ventanas?
Chico: ¿Qué es eso de las ventanas?
Natalia: A veces aparecen ventanas y luego desaparecen. Cuando has llegado una desapareció. Cuando dijiste lo de destruirme, desapareció.
Chico: ¿Es decir que hay una unión entre esas ventanas y yo?
Natalia: No lo sé. Yo habito aquí, no he visto el mundo exterior.
Chico: Tampoco te pierdes gran cosa.
Natalia: ¿Por qué lo dices?
Chico: Falsas amistades, machismo, odio, violencia, muerte, guerras, diferencias entre ricos y pobres. Un asco.
Natalia: ¿Y las chicas como visten?
Chico: Hay muchas formas de vestirse. ¿Por qué?
Natalia: Por si algún día salgo de aquí, no quisiera parecer rara.
Chico: No creo que salgas nunca. Algún día desaparecerás tal como apareciste. Habrás sido una ilusión producto de mi imaginación.
Natalia: ¿Soy un ser imaginario?
Chico: Seguro, pero un ser imaginario que se resiste a desaparecer. ¡Desaparece de una vez!
Natalia: Ahora existo, me conoces, debes aceptar mi existencia. Solo que dime que debo hacer para poder vivir sin dañarte.
Chico: Eres tú o yo. ¿No lo entiendes?
Natalia: No.
Chico: Es simple. Pero claro para ti es facil, solo tienes que habitar entre estas cuatro paredes y mirar cuando aparecen y desaparecen ventanas.
Natalia: Es aburrido. No te creas. No hay con quien hablar, no hay nada que hacer.
Chico: Al menos no tienes problemas.
Natalia: Tal vez sí. Tú sabes cosas que yo no sé. A veces pienso que soy una prisionera tuya. A la que han lavado el cerebro. Y que quieres condenarme a muerte pero no te dejan tus superiores.
Chico: No. Esto no es una cárcel ni nada parecido. Además hace tiempo que habitas aquí. ¿No?
Natalia: Desde que soy niña. ¿Cómo es que te has dado cuenta ahora de que existo?
Chico: No sé. Quizás no se me hizo molesta tu presencia hasta ahora.
Natalia: Pero desde hace poco también que las ventanas aparecen.
El chico se va, dejando a Natalia sola.
Natalia: Al parecer mi existencia molesta a este chico del cual parece depender mi vida, mi libertad. Pero al parecer no le gusto, me odia. No entiendo porque me odia tanto. Yo no le he hecho nada. Al principio de esta visita pensaba que yo era él o que yo podía ser él, luego empezó a odiarme y decir que me quería sacar de aquí, luego matarme. Y no sé porque hace poco que sabe que existo. ¿Por qué mi existencia le aporta tanto dolor? Yo no quiero dañar a nadie. Simplemente quiero ser libre. Ahora dice que soy un ser imaginario. ¿Y como puede un ser imaginario razonar y luchar por su libertad? ¿Y quién me ha imaginado para yo poder existir?
Natalia se va al oscurecer la escena y el chico pasea por la calle, de repente se le acerca una chica que es la prostituta.
Prostituta: Hola guapo. ¿Qué tal? ¿Tu eres hermano de Eric?
Chico: Si. ¿Por?
Prostituta: Me ha dicho que eres un chico muy guapo y que bueno que eras sensible, inteligente... Y yo le dije que buscaba un chico como tú.
Chico: Gracias, eres muy guapa.
Prostituta: Gracias. ¿Eres virgen?
Chico: Sí. ¿Acaso es molestia?
Prostituta: No. Pero eso se puede resolver rápido. ¿Te vienes a mi casa?
Chico: No sé. ¿Cómo te llamas?
Prostituta: ¿Acaso importan los nombres? Es el destino habernos encontrado. Debes de seguirme.
Chico: ¿Para hacer que?
Prostituta: Unir nuestras almas a través de nuestros cuerpos.
Chico: Necesito conocerte mejor, enamorarme de ti y ....
Prostituta: De acuerdo. No hay forma de convencerte. ¿Por qué? ¿Por qué no quieres hacerlo?
Chico: En parte creo que quizás yo sea una chica atrapada en cuerpo de hombre, mi nombre sería Natalia pero yo no ...
Prostituta: Sabes, yo hace años era un chico físicamente, pero siempre fui mujer dentro de mi.
Chico: ¿Tú? Es imposible.
Prostituta: Así es. Pero por causas ajenas a mi voluntad ahora soy prostituta. Pero quisiera poder cambiar mi vida. Deberías buscar por internet información sobre la transexualidad. Quizás eso te ayude a encontrarte. Mi hermano me contrato para desvirgarte. Pero no puedo hacerlo en contra de tu voluntad. Pero animo Natalia. Si es que realmente ese es tu yo interno y tu identidad real. Te devuelvo el dinero de tu hermano, pero dile por ahora que te acostaste conmigo.
La prostituta le da el dinero al chico.
Prostituta: Ahora si quieres podemos ir a un bar a hablar y te explico cosas sobre la transexualidad. Proceso y tal. Aunque claro, no es un camino simple.
El chico y la prostituta se van juntos. Natalia aparece.
Natalia: Otra ventana se ha abierto. Hay una mujer mirándome. Va vestida como muy sexy. Es posible que se dedique a la prostitución. Pero parece simpática. ¿Qué querrá de mi? La veo en un bar hablando con aquel chico. ¿Y que hace ese chico con aquella mujer? ¿Por qué le veo a él cuando nunca lo vi por la ventana?
Grita:
Hola. ¿Puedes oírme?
Deja de gritar.
Es inútil, no me oyes. Es como las otras veces. Quién está al otro lado de la ventana no me oye. Para variar, parece que ahora la mujer se va y se despide. El chico está pensativo. Se acerca hacía aquí y desaparece. Extraño. Ya no hay nadie. Parece que la ventana enfoca a la entrada de aquel chico. Es como si viese lo que pasa en el mundo del chico pero sin estar en él. Quisiera poder salir de aquí y hablar con aquella mujer, con aquella chica y saber el porque del odio de ese chico hacía mi. Pero no hay forma de ello. Es imposible. Sigo siendo un ser inexistente. Que vida más triste. Al menos ahora hay una ventana, bastante grande.
El chico aparece.
Natalia: ¿Has vuelto? ¿Por qué has vuelto?
Chico: Creo, que tú y yo somos la misma persona.
Natalia: Imposible. ¿Por qué querrías matarte a ti mismo si yo soy tú? Es imposible.
Chico: Tal vez haya ido errado todo este tiempo.
Natalia: Quizás vayas errado, pero eso no quita que siga aquí enjaulada entre estas cuatro paredes. Vale ahora hay ventanas pero...
Chico: ¿Pero que? Seguramente esas ventanas revelan mis dudas, el hecho de que yo vaya aceptándome como mujer atrapada en un cuerpo masculino.
Natalia: ¿Crees que existe una conexión entre las ventanas y tu aceptación de eso?
Chico: Es posible. A no ser que me hayas mentido.
Natalia: ¿Entonces porque no lo aceptas de una vez? Quizás así haya una puerta por la cual pueda salir de este lugar.
Chico: Es posible. ¿Y si me estoy equivocando?
Natalia: Dijiste que por mi causa sufres, que hace tiempo que mi nombre vaga por tu mente. Algo de lo que dices de que eres yo en realidad puede ser verdad.
Chico: Quizás vayas errada. No puede ser que ambos seamos el mismo ser. Es imposible. Tu eres otra identidad dentro de mi. Nada más.
Natalia: ¿Qué es lo que te da miedo? ¿Qué te ha contado esa mujer?
Chico: Bueno de que durante el proceso encontrar trabajo es difícil, de que la familia suele rechazarlo.
Natalia: No temas. ¿Por qué no hablas con tus padres? Así podría salir de aquí.
Chico: No. A la mujer sus padres la echaron de casa y ahora ha de ganarse la vida...
Natalia: Seguro que hay otros casos. No creo que sea la única en el mundo que le pase como a ti. Y seguro que hay otros casos en los que son aceptadas y apoyadas por sus familias.
Chico: Sí, pero tengo entendido de que la mayoría son rechazadas.
Natalia: ¿Y eso te da miedo? ¿Te da miedo quedarte sin nadie y tenerte que ganar la vida como ella?
Chico: Sí, no quiero acabar como ella.
Natalia: Bien, piensa en como hacerme salir. Esperaré ansiosa el momento.
Chico: Ahora voy. Buscaré respuestas.
El chico se va.
Natalia: Sus dudas dan forma a una de estas paredes, sus miedos otra pared, su desconfianza otra y la otra, no sé que lo produce. Pero cierto que estas cuatro paredes tienen conexión con esos tres elementos que habitan en el interior de ese chico. Quizás yo habite en ese cuerpo y aún tenga que liberarme. Pero no quiero acabar como aquella mujer que contacto con mi yo externo. ¿Es cierto que es mi yo externo? Bueno, supongámoslo. Total, podría ser. Este mundo es demasiado raro, como para que no sea su interior o algo así. ¿Habitaré en su conciencia? Por eso quizás las ventanas cuando se acerca a la verdad de su ser se abren y desaparecen cuando vuelve a dudar. ¿Qué puedo hacer yo para ayudarle? ¿Qué puedo hacer yo para salir de aquí? Mi vida depende de él. Mi libertad. Ansío tanto poder salir de aquí. Pero ha de ser él que decida algún día liberarme. Alguna salida habrá.
Natalia desaparece, entran el chico y Andrea.
Chico: Hola Andrea.
Andrea: Dime. ¿Por qué me has pedido de que venga? ¿Qué te ocurre? Te noto tenso.
Chico: Es difícil de explicar eso. Es algo que invade mi mente desde hace tiempo. Que desde hace poco me he dado cuenta de que quizás sea cierto.
Andrea: ¿De que me hablas ahora? ¿Qué quieres decirme?
Chico: Es algo difícil de explicar.
Andrea: ¿Eres gay? No hay problema alguno.
Chico: No es eso. Es que yo en realidad, dentro de mi soy...
Andrea: ¿Qué eres? Dímelo sin temor. Eres mi amigo y siempre te apoyaré. Chico(Temblando): No, no soy gay, soy una chica atrapada en un cuerpo de chico.
Andrea: ¿De que me hablas? ¿Tu una chica? No. Eres un chico.
Chico: Sabía que no me entenderías. Que me rechazarías. No eres tan buena amiga como creía.
Andrea: No te rechazo, pero me es difícil de entender.
Chico: Soy transexual.
Andrea: Pero no te has operado aún. ¿No?
Chico: No, además no solo es cuestión de operarse. Es mucho más complejo.
Andrea: Explícamelo, soy tu amiga y quisiera ayudarte.
Chico: De momento me podrías dejar vestirme de chica cuando estemos solas en tu casa.
Andrea: ¿Qué? Bueno, si así te sientes mejor. ¿Pero te da morbo vestirte?
Chico: No. No es morbo, es que me siento más cómoda.
Andrea: ¿Y porque hablas en femenino ahora?
Chico: Porque soy una chica, aunque mi cuerpo sea de chico.
Andrea: No lo acabo de entender pero bueno, te apoyaré. Mañana estoy sola, si quieres vestirte de chica, ahí estaré.
Se dan dos besos, Andrea se va, aparece Natalia.
Natalia: Hola. ¿Este es tu mundo? ¿Quién es esa chica? ¿Cómo se llama?
Chico: Se llama Andrea. Es amiga mía y ahora sabe que tú y yo somos una sola persona. ¿Qué haces aquí?
Natalia: Las paredes se han desvanecido al fin. Ya no hay paredes. Bueno quedan algunas paredes, pero he podido salir.
Chico: Que raro. ¿Por qué? ¿Qué sentido tiene todo esto?
Natalia: Eso es algo que debes averiguar.
El chico se va.
Natalia: Al fin soy libre, parece que lo que me apresaba eran sus miedos, temores... ¿Pero voy bien vestida? ¿Cómo debería de vestirme? No sé si tal como voy es como debería de ir. Este mundo es demasiado complicado. Deberé acercarme, deberé ir a alguna tienda de ropa y quitarme esta ropa. Ahora que no hay paredes, puedo ir por este mundo. Pero nadie me ve. Nadie sabe que existo. Excepto esa tal Andrea quizás. Sigo siendo invisible. ¿Existo? Sí, existo, habito en un mundo. Me muevo por él libremente. Pero ni siquiera puedo coger nada. No puedo tocar nada. No puede nadie oírme.
Se acerca Andrea.
Andrea: Hola. ¿Qué tal? ¿Cómo te sientes con esta ropa?
Natalia: Cómoda, muy cómoda, gracias por ayudarme. ¿Pero como me ves?
Andrea: Ahora sé que eres una chica. Pero con algo de maquillaje podrías ser más femenina. ¿Y esos pechos como los has simulado?
Natalia: Son míos. Así los siento. ¿Acaso no soy real?
Andrea: Mi niña. Debes animarte. Has salido de tu encierro. Me has desvelado que eres una chica. Ahora ante mi actúa como tal. Yo te ayudaré. Enrollaste papel de water dentro del sostén para simular los pechos. ¿Verdad? Bien ahora ve al baño a maquillarte.
Natalia sale.
Andrea: Ahora tendré una buena amiga para ir de compras. A ver si algún día la llevo de fiesta. Es mi amiga, la ayudaré. Pero no sé que debo hacer. No sé como ayudarla. Ni siquiera sé como actuar con ella. Tantos años llamándole por su nombre masculino y de repente llamarla Natalia. No es tan fácil. Ni siquiera simple para mi. Y decir a una persona con cuerpo de
Chico: Hola Natalia. Muy natural no es. Pero se la ve tan natural vestida de chica. No era gay, me equivoqué. Pero tampoco conocía bien el tema. A ver si algún día se puede tomar hormonas para que sus pechos crezcan, que las manos se feminicen y su cara cambie. Y si tiene problemas en mi casa será bienvenida. No dejaré que caiga en la prostitución. No, lo impediré de todas las formas posibles. La ayudaré en todo lo que esté en mi mano. Pero yo lo amaba. Yo soy una mujer heterosexual. Me gustan los hombres. Pero ella nunca fue hombre y aún así la amo. ¿Seré lesbiana? ¿Qué soy? No sé, eso quizás sea lo de menos. Además a ella le gustaran los hombres. Que yo sepa las transexuales se ven atraídas por hombres, nunca por personas de su sexo reasignado. Es decir por otras mujeres. Al menos eso es lo que creo. ¿Estaré equivocada? Al fin y al cabo es una mujer. ¿Por qué no podría ser Natalia lesbiana? ¿Por qué si hay una chica de mi clase lesbiana, Natalia no podría serlo también? Deberé investigar sobre este tema, pero sin que ella lo sepa. Ha de ser una sorpresa.
Sale Natalia con tacones de punta, maquillada, vestida con una faldita y una camiseta que realzan sus pechos. Una camiseta ajustada.
Andrea: Que guapa estas. ¿Ves como así estas mucho mejor?
Natalia: Gracias. Pero eres la única que me conoce por ahora. Ahora el espejo me refleja. Antes nunca lo hizo.
Andrea: Era una mascara que por fin te estas empezando a sacar.
Natalia: Y dime. ¿Crees que soy guapa?
Andrea: Algún día te hormonaras y tu cuerpo será femenino. Iremos de compras, de fiesta y ya verás. Serás guapa y si no te ayudaré a serlo.
Natalia: Sí, pero pronto deberé irme a mi casa. Y no puedo ir así.
Andrea: Comprendo. Tu familia te ve como un chico. Ve a cambiarte.
Natalia sale.
Andrea: Pobre niña. Tener que ir de chico durante 24 horas al día y 365 días al año. Tener que aparentar algo que no es, pero que es algo difícil de que la gente la acepte como chica. ¿Por qué nadie mira en el interior de las personas? Lo importante es el físico en este absurdo mundo.
Reaparece el chico vestido como de costumbre, de un chico normal y corriente.
Chico: Me siento tan rara así. Como si estuviese en un absurdo sueño.
Andrea: Algún día dejarás de sufrir y podrás mostrarte al mundo con tu identidad real. Ahora ve a tu casa. Se estarán preguntando que pasa.
Chico: Me voy.
El chico se va.
Andrea: Ahora vuelve estar encerrada en su propio cuerpo, pobre Natalia. Algo debería de hacer por ella. ¿El que? Buscar información, para poderla entender.
Desaparece Andrea. Entran el hermano y el chico.
Hermano: ¿Dónde estabas? ¿Qué tal el otro día con esa chica?
Chico: Bien. Hablé con ella. Es una chica muy simpática. Me está ayudando mucho.
Hermano: O sea que bien. Ya eres todo un hombre. ¿Qué tal sin ser virgen?
Chico: ¿De que hablas? Hermano: Pues que yo había pagado a esa puta para que te la pudieses...
Chico: ¿Qué? Vaya así que la mujer es para ti un objeto sexual. Encima te metes en mi vida. Tu vive tu vida y déjame vivir la mía.
El chico se va enojado.
Hermano: No sirve de nada, todo lo que hice. Y encima mi hermano ya no me hablará. Solo por intentarle hacer hombre. Quizás no debería haberme entrometido. Solo intento ayudarle, a que sea un chico normal, feliz. Pero quizás no se pueden forzar las cosas. Igual hay alguna manera de ayudarle sin que se de cuenta. Igual le va bien con esa chica, Andrea. Hablaré con ella. A ver que dice.
El hermano se va, aparece Natalia.
Natalia: Vuelven las paredes a rodearme. Estas estúpidas paredes. Claro esta el chico con su familia. Ante ellos las paredes siguen. Ni siquiera puedo mostrarme ante su familia. Pero al menos Andrea sabe que existo. Cuando esta él junto a ella yo soy libre. Al menos tener a alguien en quien confiar y con quien poder hablar. Dice que iremos de compras juntas, que simpática es. Es buena amiga. Pero no sé que siente ella por mi. Algún día saldré definitivamente de estas cuatro paredes. Estas cuatro paredes que tanto me inundan y que tanto me cohíben. Odio estas cuatro paredes. Quisiera derrumbarlas y que jamás volviesen a levantarme, pero no depende de mi. ¿O quizás si? Si yo soy su verdadero yo, debería ser yo quien controle ese cuerpo, ser yo quien camine por su mundo. Pero no, es él que aún vive. Algún día desaparecerá y ocuparé su lugar. Ese es el lugar que me corresponde. Aunque espero que no tome su apariencia y tenga esa que yo tengo.
Natalia desaparece, Andrea esta sentada.
Andrea: ¿Por qué el hermano de Natalia me ha pedido cita? ¿Sabe él que es Natalia? Mejor no digo nada por si acaso, no sea que ella no haya dicho nada. Pero por lo que me ha contado creo que le sería difícil de entender. Pero quizás sea una forma de ayudarle decirle lo que yo sé.
Aparece el hermano.
Hermano: Hola Andrea. Quería hablar contigo. Mi hermano me preocupa. Es un poco raro que no haya estado con chicas y que bueno tenga ideas como las de alguna chica. ¿A ti te gusta mi hermano?
Andrea: Si estoy enamorada.
Hermano: ¿Podrías darle placer para que se le vayan esas ideas absurdas de su cabeza?
Andrea: Es tu hermano, deberías respetarle. Y dejar que desarrolle su verdadera personalidad.
Hermano: ¿Cual es esa?
Andrea: Yo no soy quien debería decírtelo pero...
Hermano: ¿Pero que?
Andrea: Sería traicionar a tu hermano si revelo su secreto.
Hermano: ¿Es gay? ¿Mi hermano es gay? Que desgracia para mi. Saber que mi hermano es gay es lo peor. Así que le gustan los hombres a mi hermano. Sabía que había algo raro en él pero nunca pensé que podría ser un degenerado de esos.
Andrea: Oye, que tu hermano no es ningún degenerado y está sufriendo mucho por culpa de esto.
Hermano: Eso es culpa tuya. Si saliera con otros chicos, él no tendría la idea de que le gustan los hombres.
Andrea se va enfadada tras darle una bofetada al hermano.
Hermano: Está enamorada de mi hermano, es normal. Es normal que se enfade cuando insulto a su ser amado. Aunque tiene razón debería de apoyarle. Pero no puedo aceptar que mi propio hermano sea eso. No puedo tolerar eso. Debo hacerle un hombre. De alguna manera. ¿Cómo hacerle un hombre? Es difícil. Pero lo lograré.
El hermano sale. Natalia se encuentra con la prostituta.
Prostituta: Hola chica. ¿Qué tal?
Natalia: Hola
Prostituta: Parece que te has empezado a aceptar.
Natalia: Si. Me llamo Natalia. Soy una chica, aunque mi cuerpo no lo refleje aún.
Prostituta: ¿Y como puedo ayudarte?
Natalia: Andrea me está ayudando mucho.
Prostituta: ¿Quién es?
Natalia: Una amiga.
Prostituta: Estará enamorada de ti o será una buena amiga, pero no la dejes perder. Aprovecha su amistad.
Natalia: Gracias. Espero pronto poderme mostrar a más gente. Pero sé que lo difícil será mi familia. Mi hermano trata de hacer de mi un hombre.
Prostituta: Eso si que es duro niña. Pero debes animarte. Debes luchar por lo que deseas. Aunque sea lejos de tu familia. Tienes a Andrea que te apoyará. Adelante.
Natalia: Sí, pero no es tan fácil.
Prostituta: Me tienes a mi para lo que desees. Yo seré tu amiga. Y cualquier duda que tengas te la puedo explicar.
Natalia: Gracias.
Prostituta: Tengo cita con un cliente, me tengo que ir.
Se dan dos besos y se van. Andrea aparece.
Andrea: Me preocupa que la relación entre Natalia y su hermano haya empeorado por mi metedura de pata. Yo no quiero dañarla. Aunque también es cierto que desde que se ha desvelado que él era en realidad ella parece con más paz en su interior, como mucho más animada. Pero también es cierto que esto ha traído nuevos conflictos en su interior. Pero espero poderle haber dado esperanza de poder tira para adelante. Me gustaría acompañarla al medico de cabecera para que pueda pedir cita con los psicólogos expertos en identidad de genero, acompañarla al psicólogo. Pero eso ha de venir de ella. Pero bueno al menos tiene mi apoyo. Al menos espero que su hermano no cometa errores respecto a Natalia y no la dañe. He de confiar en que todo vaya a ir bien y que no se cometan errores.
Andrea sale. Aparecen el chico y su hermano.
Hermano: Eres mi hermano y mira estoy decidido a intentar entenderte, aunque me cueste, eres mi hermano y mira, si te gustan los hombres no hay problema. Cualquier cosa soy capaz de aceptar de ti. Ante todo está tu felicidad. Me da igual que seas gay o que no lo seas, me da igual si piensas distinto a mi. Solo quiero que seas feliz. No sé si te gusta Andrea, si no te gusta. Me da igual. Bueno, quiero decir que no me da igual, pero quiero decir que no me importa el modo por el cual llegues a ser feliz, si no que al final lo logres ser. Y si te puedo ayudar en algo. Dime lo que te hace infeliz y te ayudaré.
Chico: Mi cuerpo. Mi cuerpo es lo que me impide ser feliz. Por dentro soy una cosa distinta a lo que exteriormente ves.
Hermano: ¿De que me hablas?
Chico: Dijiste hace un rato que me ibas a escuchar, apoyar y todo lo que yo quiera o necesite.
Hermano: Te escucho. Estoy dispuesto a ayudarte. Sé que desde que nuestros padres tuvieron el accidente no he sabido cuidarte, no he sabido estar por ti. Quisiera poderte ayudar. Pero no sé como. Al menos quiero ayudarte a ser feliz. De alguna manera u otra. Pero para ayudarte he de saber que problemas tienes.
Chico: Soy transexual. Es decir soy chica por dentro, soy Natalia.
Hermano: ¿Natalia? Bueno si quieres que te llame así te llamaré así. Si quieres hacer un cambio de sexo, hazlo. Pero cuenta conmigo, para lo que haga falta y no me mientas. ¿Qué hiciste en casa de Andrea?
Chico: Vestirme de chica, maquillarme...
Hermano: Bien, pues a partir de ahora no hace falta que salgas de casa para eso. Si necesitas dinero para ropa, maquillaje y esas cosas pídemelo. Vas con Andrea a comprar y tal.
Chico: ¿Y podré iniciar mi proceso de cambio?
Hermano: Cuéntame como funciona dicho proceso.
Chico: Todo empieza pues hiendo a un psicólogo especialista en identidad de genero, luego tras determinar si soy o no soy transexual, me dan cita con un endocrino que es quién me receta las hormonas que feminizaran mi cuerpo, tras un par de años de hormonas podré hacer la cirugía para cambiar el pene a vagina. Y...
Hermano: Vale, vale. Ya hablaremos.
El hermano sale molesto.
Chico: Parece que no le gusta la idea, creo que me ayuda más por compromiso que por intentar ayudarme realmente. No creo que me acepte tan fácilmente. Ni siquiera creo que pueda hacer el proceso estando a su lado. Tendré que irme a vivir con Andrea para el proceso. Pero, no sé si ella querrá aceptar mi propuesta. Deberé hablar con ella antes de todo.
Aparece Natalia
Natalia: Bien, parece que al final podré salir. Veo que las paredes están a punto de derrumbarse de forma definitiva. Que ya no he de tener miedo de quedar entre estas cuatro paredes. Pero si Andrea rechaza mi propuesta quedaré entre estas cuatro paredes otra vez. Pronto, muy pronto sabré la respuesta.
Llega Andrea.
Andrea: Hola Natalia. ¿Qué querías? ¿Por qué me has llamado?
Natalia: He hablado con mi hermano y parece que me ayudará por compromiso pero creo que mejor será que me vaya de casa para hacer el proceso y había pensado que podríamos ir a vivir juntas.
Andrea: Esto estaría genial. Dos chicas compartiendo piso. Así vería como vas cambiando. Te ayudaría, al estar en la misma casa o en el mismo piso. Podríamos irnos a vivir al piso de mi abuela que está vacío y así no tendríamos que pagar alquiler. Ya buscaré un trabajo y tú búscate uno, al menos por un tiempo, si hay problemas pues ya reservaré una parte del salario para tu Cirugía y hormonas. No te preocupes, todo saldrá bien.
Natalia: Gracias, eres una buena amiga.
Andrea: ¿Y que le dirás a tu hermano?
Natalia: Que agradezco su intención pero que mejor que me vaya a vivir contigo, que sabrás tú mejor que él ayudarme.
Andrea: Es lo mejor.
Natalia: ¿Y que dirás a tus padres?
Andrea: Yo diré que me voy a vivir a casa de la abuela da igual con quien esté. Nunca vendrán a verme. Ni tan solo saben que existo. No creo que les preocupe.
Natalia: Pero son tus padres.
Andrea: Sí, pero nunca se han preocupado por mi. Ni siquiera cuando tuve ese problema con mi exnovio. Pasaron de mi completamente.
Natalia abraza a Andrea.
Andrea: Suerte que te tengo a ti. Juntas ya verás que felices seremos. Me tengo que ir al psicólogo, como cada jueves.
Natalia: Nos vemos.</FON