El séquito de Sardá Una nueva forma de vida, una nueva filosofía, un nuevo camino hacia la verdad. Los nuevos filósofos y los rankings de audiencia. Antiguamente, en las Academias griegas o en esas escuelas de pensamiento denominadas Liceo, en la mayoría de los casos, los filósofos como Platón, Sócrates, los escolásticos, Petrarca, Plinio, Petronio, etc... solían tener su camarilla de seguidores, cuya intención era aprender de la sabiduría del maestro. Hoy en día, que es todo más moderno, más chic y más sofisticado, hay también algún que otro lider de audiencia que va de filósofo y que tiene su camarilla de seguidores. La lástima es que la sabiduría de dicho líder no se basa en el conocimiento de la filosofía, ni en fomento de la ciencia adquirida a través de la razón. Su doctrina obtiene su riqueza de lo más zafio y burdo, de la inutilidad del pensamiento, de los vídeos porno, de los streap-teases, y de todo lo que evita que el ser humano agudice su ingenio y se condene a ese dirigismo mental tan bien llevado y explotado en los regímenes totalitaristas. Estos nuevos líderes, estos nuevos pensadores y comunicadores, son los caudillos de la era moderna. Al igual que los dictadores prentender aniquilar la capacidad crítica de sus ciudadanos para mantenerse en el poder, los nuevos pensadores televisivos ofrecen al público todo aquello que agradecen sus instintos y que rechaza su razón. Es mucho más fácil para cualquier persona sentarse ante el sillón y ver como una o un joven se frota sus partes pudendas contra una barra, que seguir el hilo conductor de una película con un buen argumento. Y aquí es donde reside nuestra parte de culpa, si no toda. Pero lo que está claro es que la intención de quien emite dichos contenidos no es otra que seguir manteniendose como líder de audiencia. En absoluto les importa la educación de la gente, el fomento por el pensamiento crítico, la fina ironía, la agilidad dialéctica y la sátira constructiva. Para estos nuevos pensadores, y digo pensadores porque ellos bien saben lo que están haciendo, su única intención es aferrarse al sillón del poder. Y ese poder lo da la audiencia. Además, como los antiguos pensadores, estos comunicadores de la era moderna se suelen rodear de una camarilla de seguidores y de tertulianos, a cual más incapaz y más vociferante, que eso sí, tienen bien claro quién es el que le da de comer. Dicho séquito no duda en levantarse y en besar en los labios al "conducator", o en alabarle continuamente, tanto por su belleza como por su "chispa". Ahora, para terminar de hundirnos en la miseria, resulta que esa camarilla de aduladores y de alumnos de la filosofía de lo soez, ha decidido hacer sus pinitos por libre. Y claro, como su popularidad les respalda, las puertas de la editorial Planeta se abren a su paso. El hecho es que la contertulia del programa "Crónicas marcianas", Begoña Ameztoy va y nos escribe un libro que habla sobre las cuarentonas, y por su fuera poco, en la presentación de dicho "ensayo" toma la palabra el otro gran pensador Coto Matamoros. ¡Agárrame esa mosca por el rabo! Llegado a este punto, me quedo sin palabras y lo único que se me ocurre decir es que dentro de unos años los muchachos ya no leeran "La montaña mágica" de Thomas Mann, ni "El hombre que era jueves" de Chesterton, por poner un ejemplo, ni siquiera los libros obligados en los Institutos de Baroja, Cervantes, Quevedo, etc... Dentro de pocos años, Savater, Primo Levi, o Julián Marías, serán unos viejos de pensamiento caduco y olvidado, tanto como Nietzsche, Aristóteles o Schoppenhauer, hoy día. Los verdaderos filósofos serán Begoña Ameztoy, Coto Matamoros, Boris Izaguirre o Jorge Berrocal. Pero por encima de todo, nombres como los de Orson Wells, Billy Wilder, Fritz Lange, Leni Riefenstahl o Alfred Hitchcock, habrán sido enterrados por la idiocia de Javier Sardá. Y evidentemente por todos los que secundan su caudillaje. No se me quejen luego de que si hay mucho fracaso escolar. Déjense de tonterías y pongan Tele 5. |  |