Mi Yo
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MI YO por Rubén Noé Coronado Jiménez  | Un día intentando encontrar a “mi yo” me encontré con un “alguien” que era lo más diferente a todo lo que yo hubiese querido encontrar en “mi yo”, dado que, en ese alguien estaba reflejado el dolor y el sufrimiento de ir a contra corriente, pero a la vez, también era lo que yo buscaba, por su personalidad, por su forma de ser y de actuar.
Realmente era él mismo, se le veía rebosante de gozo, además de su sufrimiento, y su desdicha porque luchaba por lo que creía, por que luchaba por ser ÉL, por ser tal y como era, por sentirse dentro de sí mismo. |
| A la vez que ese alguien, también había “otro alguien” que, igual que el anterior, me resultaba muy familiar pero a la vez muy ajeno.
Familiar por su aspecto físico, por su espontaneidad, por su valentía, pero ajeno por su estado anímico, por su depresión, por su malestar, por su desencanto. Y dado que llegué a la conclusión de que tanto ese “alguien” varón y ese “otro alguien” mujer estaban dentro de mí y formaban parte de mí, de “MI YO”, decidí que en vez de rivales fueran íntimos amigos, y en la medida de lo posible, formaran uno solo; para lo cual acogí lo que más me agradaba de cada uno. Del primero su masculinidad y su deseo ferviente de ser él mismo. De la segunda su personalidad, su valentía, su arrojo ante la vida, y su forma de ser, de algún modo me quedé con su encanto. |  |
 | De ese modo descubrí, realmente, a “MI YO”.
Descubrí que no era ni uno, ni otro, sino la fusión de los dos. Y me alegré de mi descubrimiento y me sentí orgulloso de tenerles a los dos, porque no seria yo, si me faltara cualquiera de los dos. |
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