 | EUTANASIA por Gina Serra. |
La Iglesia califica de homicidio la eutanasia y se moviliza contra la posible legalización, e invierte 85.000 euros en folletos en una campaña contra la libertad de la persona a decidir sobre su propia vida. Según la Conferencia Episcopal, la vida no está a disposición del propio individuo como si fuera una finca o una cuenta bancaria. La dignidad de la vida tiene su origen y destino en Dios.
Estamos ante una institución cuyos princicios sobre la vida de las personas, tras cientos de años de ejercer su poder sobre la gente imponiendo su ideología, se encuentran en una fase de decadencia, desgaste social, cultural y perdida de poder.
| Todo ello duele mucho a la Conferencia Episcopal, que se encuentra con sectores que forman parte de ella y no comparten la rígidas ideas de la jerarquía. Hace falta un cambio en la iglesia Católica y en sus politicas sociales. No pueden culpar a un gobierno que promueve avances en las libertades y dignidad del individuo. |  |
Ahora es la eutanasia, después el divorcio, aborto y luego la ley de identidad de género; contra las que hará campañas la jerarquía eclesiástica. Por otro lado, la iglesia Católica no quiere perder los privilegios económicos que hasta ahora le ha concedido el estado Español. Por ello, quiere hacer sentir su poder de movilización social para prevenir males mayores.
La sociedad se ha rebelado contra la tutela moral, que la Iglesia ha ejercido sobre ella. La persona tiene que tener la libertad para decidir sobre sí misma y ninguna institución gubernativa, ni religiosa, tiene derecho a decidir sobre nosotros. Esto lo exige la propia dignidad del individuo.
 | Nadie puede estar sometido a un conjunto de creencias que carecen de un fundamento racional. En la sociedad futura las religiones no deberán tener la menor influencia en la organización y la moral social. Las personas deben tener derecho a decidir sobre si mismas y este derecho no puede ser restringido apelando a la moral emanada de un creencia religiosa. |
En esta nueva sociedad, cuestiones como la eutanasia, aborto, divorcio y transexualidad tienen que ser temas asumidos con naturalidad, porque son decisiones de las que depende la dignidad de la propia persona que sufre y sabe del dolor de su propio cuerpo, y opta sobre su vida y su forma de vivir, y por ello no perjudica a una sociedad de la cual forma parte.
Por ello, creo que las religiones no pueden vivir del pasado y deben trabajar pensando en el presente, donde hay mucho trabajo que realizar, y pueden ser instituciones de ayuda social. Pero para ello hace falta un cambio de mentalidad de las confesiones religiosas. Estamos en una nueva era social donde conocemos nuestros derechos y obligaciones y debemos vivir en convivencia pacifica con personas de diferentes culturas y creencias.