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De un tiempo a esta parte, se han escuchado ciertas voces que parecen querer "preparar" al colectivo transexual para que aguarde con paciencia a que los políticos se dignen prestarnos atención. Como si fuésemos "súbditos" en lugar de ciudadanos de pleno derecho, se nos advierte que deberemos esperar a que el colectivo GLB obtenga sus reivindicaciones, antes de poder aspirar a las nuestras.
Después de muchos años esperando y viendo como gays y lesbianas obtenían avances, y a las personas transexuales siempre nos tocaba esperar, la excusa para que lo sigamos haciendo es ahora que lo que ellos piden, el matrimonio homosexual, es más fácil de aceptar por la sociedad (especialmente por la conservadora), que una Ley de Identidad de Género y que la inclusión de los tratamientos e intervenciones de la transexualidad en las prestaciones de la Seguridad Social.
A falta de estudios y encuestas al respecto, podía parecer que negar esa afirmación era algo subjetivo e interesado, aunque el sentido común indicaba que no, que a la Sociedad le parecería más urgente solucionar nuestra situación. Ahora ya tenemos la respuesta a esa cuestión; poco después de la aprobación de la Ley de Identidad de Género británica, que pasó ampliamente por la Cámara de los Lores (más conservadora) y por la de los Comunes, ahora le ha tocado el turno a la Ley de Uniones Civiles Homosexuales.
Y ha saltado lo que para alguien será una sorpresa, pero que viene a confirmar la lógica de que las reivindicaciones más urgentes, son mejor recibidas por la Sociedad, y las que parecen más frívolas, suscitan más resistencias. Lée la noticia tal y como se ha publicado:
Los lores británicos rechazan el proyecto de ley de uniones civiles homosexuales  | La propuesta de Blair permitiría a gays y lesbianas de Inglaterra y Gales inscribirse como parejas en un registro de uniones civiles El Partido Conservador británico dará libertad de voto a sus parlamentarios cuando se debata en la Cámara de los Comunes LA VANGUARDIA - 25/06/2004 |
LONDRES. (Efe.) – La Cámara de los Lores rechazó ayer una iniciativa del primer ministro Tony Blair para permitir las uniones civiles de homosexuales. El proyecto de ley del Gobierno británico, que, de aprobarse, otorgaría a las parejas de gays y lesbianas de Inglaterra y Gales los mismos derechos legales que a los matrimonios convencionales y les permitiría inscribirse en un registro de uniones civiles, fue rechazado por 148 votos frente a 130 votos a favor. Esas uniones darían a los inscritos derecho a pensión en caso de fallecimiento del compañero y se regirían por las mismas leyes que los matrimonios heterosexuales con respecto a las herencias y cobertura de la Seguridad Social. Sin embargo, los detractores del llamado proyecto de ley de uniones civiles, encabezados por una baronesa y apoyados por la mayoría de los obispos y de los lores de todos los partidos, argumentan que la iniciativa del Ejecutivo es discriminatoria. Para el portavoz de estos detractores, el proyecto legislativo conduce a una “injusticia y discriminación contra la familia” y no resuelve otros problemas de las uniones civiles como el de algunos hijos que cuidan durante años a sus padres ancianos y, al morir éstos, deben hacer frente a elevados impuestos. “El proyecto envía el mensaje de que las relaciones de familia no importan tanto como las relaciones del mismo sexo. A las parejas del mismo sexo se les da un estatus más alto que a las relaciones familiares”, señaló esta misma fuente. Los lores conservadores insistieron en que la medida, que ha de votarse en la Cámara de los Comunes, supone una “injusticia para los miembros de las familias que han demostrado un compromiso y un sacrificio”. Aunque el proyecto ha sido por lo general bien recibido en el Reino Unido, la posibilidad de esas uniones civiles ha sido acogida con críticas. La idea cuenta con la oposición frontal de grupos cristianos, que afirman que mina el sacramento del matrimonio, aunque también ha sido censurada por asociaciones de homosexuales, que creen que la ley se queda corta. Sin embargo, el Partido Conservador británico, que hasta hace poco se oponía a que los ayuntamientos promovieran los derechos de los homosexuales, ha anunciado que dará libertad de voto a sus parlamentarios. Estas cuestiones se han convertido en un asunto de libertad de conciencia para los partidos, como se demostró hace pocos días cuando el ex primer ministro socialista francés, Lionel Jospin, publicó un artículo donde sostenía que “el matrimonio es, en su origen y en tanto que institución, la unión de un hombre y una mujer”, y añadía: “Es perfectamente factible reprobar y combatir la homofobia sin dejar de ser contrario al matrimonio homosexual, como es mi caso”.
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