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Esta semana, con motivo de una reunión mantenida por algunas organizaciones que tienen miembros transexuales en sus filas, y el Secretario General de Sanidad, D. Fernando Lamata, se han producido una serie de "errores", más o menos involuntarios, que han dado lugar a una curiosa (y bochornosa) sucesión de desmentidos y justificaciones, que a su vez contenían aún más "errores". Algunos de esos errores son causa de la inexperiencia, otros de una ignorancia supina, pero también los hay que se han producido a sabiendas de que se trataba de un error, intentando así justificar lo que ya no puede ser justificado. Veamos la película de los hechos:
El primero de los "errores" aparece en el Comunicado que el mismo miércoles firman Juana Ramos y Rebeca Rullán, y en el que se refieren a un grupo de 13 organizaciones con presencia de personas transexuales como "el conjunto del movimiento asociativo transexual del Estado español", cuando son más las ausencias que las presencias, y sólo están representados los colectivos afines a la Federación Estatal de Gays, Lesbianas, Bisexuales y algunos Transexuales, sin el menor asomo de aquellos que le son críticos. En este caso el "error" es deliberado. En el mismo comunicado encontramos el segundo "error", consistente en justificar la inclusión de la transexualidad en el Sistema Nacional de Salud en las recomendaciones de la OMS, en la equidad social entre Comunidades Autónomas y en un hipotético mayor gasto para la Sanidad Pública al tener que cubrir las consecuencias de las prácticas de riesgo. En realidad esos motivos son discutibles, ya que la OMS sólo afirma que "la única forma de aliviar la angustia vital y el sufrimiento de las personas transexuales" es el tratamiento adecuado, pero nada dice de que los Estados deban hacerse cargo de ello; la igualdad entre las Comunidades Autónomas en materia sanitaria está cada día más lejana, y no es una condición ineludible; y sobre el gasto que representa solucionar los problemas causados por una práctica inadecuada, no hay datos que lo demuestren y es, por tanto, una afirmación gratuíta. En lugar de esos argumentos, hubiese sido más adecuado utilizar a la propia Unión Europea, que instó a los Estados miembros a incluir esa cobertura en los respectivos Sistemas de Salud, o al Parlamento Español, que ya aprobó en 1999 una Proposición que instaba al Gobierno a hacer lo propio (sin importar si se trataba del Gobierno de uno u otro partido), o la exagerada diferencia entre lo que le cuesta el proceso a una sóla persona transexual, y lo que le costaría a cada una de las Comunidades Autónomas, sobre lo que sí hay estudios actualizados. En este caso, el "error" es consecuencia de la inexperiencia a la hora de argumentar debidamente una propuesta asumible. El tercer error, siempre en el mismo comunicado, consiste en asegurar que en esa reunión se alcanzó el compromiso de que "El Ministerio de Sanidad incluirá el tratamiento clínico integral de reasignación de sexo en el catálogo de prestaciones sanitarias del Sistema Nacional de Salud", cuando no es una competencia de ese Ministerio, sino del Consejo Interterritorial, que se creó precisamente para eso. Este "error" está causado por la ignorancia respecto a las competencias de cada organismo. Pero aún queda uno más en el mismo comunicado, consistente en afirmar que el Ministerio de Sanidad, va a estudiar junto a otros Ministerios "la posibilidad de ampliar las vías de financiación pública de las asociaciones de transexuales en su imprescindible labor de ayuda y auto-apoyo del colectivo de referencia". Lo cual, no sólo no es así, sino que además deja traslucir claramente los verdaderos intereses de ciertas asociaciones, y su interés en que otras no estén presentes en esas conversaciones. Es un típico ejemplo de "error" interesado, para obtener más fondos que no llegan a sus destinatarios, como sucede ahora. El siguiente "error" consistió en difundir masivamente a los medios esa versión de la reunión, a sabiendas de su inexactitud, para luego presumir del eco mediático obtenido. Probablemente alguien debió pensar que no importaba que lo que se decía no fuese totalmente cierto, y con seguridad nunca imaginaron lo que sucedería después. Este "error" es una vez más interesado, buscando las medallas (y la foto en un despacho oficial), antes que la verdadera solución a los problemas, que es algo que en realidad no importa demasiado. |  |
Esos "errores" provocaron una respuesta de la propia Ministra de Sanidad, en la que afirmaba que "El único compromiso que existe es el de atender las demandas, entender sus problemas, tratar de dimensionarlos y no adoptar compromisos que no se puedan cumplir por no tener financiación presupuestaria suficiente". Según la Ministra, Elena Salgado, en este momento, "hablar de un compromiso por parte del Ministerio" para financiar las operaciones de sexo "es un poco excesivo". No cabe duda de que esas declaraciones de la Ministra contradicen el texto del comunicado, demostrando que aunque la reunión no alcanzó los objetivos deseables, se afirmó lo contrario, de modo irresponsable, y con una ligereza inaceptable, buscando más el reconocimiento personal que los resultados para el colectivo. Pero la propia Ministra también cometió su pequeña cuota de "errores", por ejemplo cuando declaró que " el departamento realizará un estudio económico del coste que supondría la reivindicación de los transexuales", ya que su departamento recibió hace años un estudio de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III, que recientemente fue actualizado al incluirse como parte del Estudio de Prevalencia e Incidencia de la Disforia de Género, que publicó la FIG y que la Ministra conoce. Este "error" parece interesado.  | La respuesta de la Ministra continúa con otro "error", cuando explica el proceso que, en su opinión, debería seguir el tema, afirmando que "A partir de ahí y por el orden que se decida entre las comunidades autónomas, los estudios económicos se elevarán al Consejo Interterritorial que por consenso, no por votación, decidirá si se incluye". Cuando ese "consenso" no es exigible, entre otras cosas, porque las Comunidades Autónomas pueden adoptar esas decisiones de modo individual. |
Además, al hablar de "consenso", deja entrever que las Comunidades gobernadas por el PP se pueden oponer, con lo que parece justificar en eso su falta de interés en el tema. Posteriormente "apuntó que la reivindicación de los transexuales también puede ser planteada por otra comunidad", con lo que demuestra que está al tanto de otras reuniones que ya se han mantenido en cierta Comunidad Autónoma, y en las que se han obtenido resultados positivos, pero de las que no se han hecho fotos, ni se han emitido comunicados. Estos dos "errores" son hábiles maniobras políticas, que contrastan con los torpes intentos del otro comunicado. Para terminar, la Ministra supone que las inexactitudes del primer texto se deben a un optimismo desmedido por parte del colectivo transexual, "porque ha tenido una acogida que seguramente no han tenido en otras ocasiones". Desde luego, si la Ministra piensa que el colectivo está formado por personas inexpertas, irreflexivas, dubitativas, iletradas y marginadas, se equivoca; pero es lógico que piense así, si sólo ha tenido la oportunidad de ver a una pequeña parte del colectivo. En otros ámbitos son plenamente conscientes de que no todas las personas transexuales son así. Este "error" es fruto del desconocimiento, pero no es la Ministra la causante. El último "error" es todo un clásico, que se repite cada cierto tiempo, y que en algunas ocasiones suscita desmentidos, pero en otras sólo excusas. Obviamente me refiero a esa extraña tendencia que tiene el PSOE a "olvidarse" de los compromisos sobre transexualidad. Sucedió en la campaña electoral, y se produjo un desmentido después de casi tres días de inexplicable silencio; sucede ahora cuando la Ministra sufre "amnesia" y no hace la menor mención a que el tema era un compromiso electoral; y no podemos olvidar que hace años, fue una Ministra socialista la que excluyó expresamente la transexualidad de la cobertura del Sistema Nacional de Salud. Este "error", por repetirse tanto, se ha convertido ya en una costumbre. Para terminar, el comunicado final de la FELGyaT, vuelve a cometer algún "error", al hablar de "los protocolos médicos internacionales que ya se aplican en los países más avanzados de la Unión Europea en el ámbito de política social, como Holanda, Suecia, Alemania, Bélgica e Italia". Está claro que quien ha escrito esa frase, conoce muy poco la Sanidad Pública de esos países (algunos avanzados y otros no), y no comprende que los "protocolos internacionales" están desfasados y deberían rehacerse para una correcta aplicación en nuestro país. Pero este último "error" es lógico entre quien no ha estudiado el tema en profundidad, y es el caso de esa Federación.
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