Alerta y Control SA Rubén Noé Coronado lo valora:
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Este fue mi primer empleo una vez iniciado el proceso transexualizador. Con apariencia aun ambigua (sin hormonar), concerté una entrevista con la jefa de personal.
Muy preocupados ellos por la carencia de Guardias de Seguridad y Vigilantes, no se preocupaban demasiado de las historias personales en las entrevistas, así que me fue sencillo entrar.
Una vez se me destinó a un servicio (la Escuela Municipal de Música y Danza de Alcobendas, en Madrid), me dirigí al mismo el primer día de trabajo. Y como es de esperar me presenté a la compañera explicándole que aunque la empresa le hubiese dicho que se presentaríaa Estefaníaa Coronado, yo preferíaa que se me llamara Rubén por que me encontraba en pleno proceso transexualizador. Teresa lo entendió a la primera y no se extrañó, asi que a todos los compañeros me presentó como Rubén.
Como no hay demasiada comunicación entre la empresa y sus trabajadores, no se enteraron en la misma hasta que no intentaron llamar a la Escuela de Música (dependiente de la centralita del Ayuntamiento) y les dijeron que allí no prestaba servicio ninguna Estefanía, sino Rubén.
He de decir que no dije nada porque tampoco se me preguntó, y era evidente que vestía de chico y la entrevista la desarrollé en todo momento en masculino.
Después de esa llamada, el Inspector de servicio Juan Ramón Lara se presentó en la Escuela diciéndome a voces que mi vida personal no debía trascender a mi vida laboral, y que le importaba poco que fuera una maricona de mierda. Que no sabía lo que quería, pero que en el trabajo yo era Estefania y que eso seguiría siendo así.
Para entonces casi todo el mundo en Alerta y Control sabia ya que yo era transexual, así que nada me asustaba en ese aspecto. El caso es que quisieron que firmara la baja voluntaria a los dos meses y dos dias, y me negué porque ya había pasado el período de pueba, y me tuvieron yendo de servicio a servicio, de una punta a la otra de Madrid sin servicio fijo, y cruzando la ciudad constantemente.
Evidentemente, cuando llegó el sexto mes y con ello el fin del contrato, sin mediar la más mínima explicación y sin ni siquiera la notificación de los quince días antes, me echaron de la empresa como un perro, sencillamente porque no les permití que me llamaran Estefania.
Añadido: Sábado, 08 de Enero de 2005
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