Parafilias. Perversiones sexuales
Bertha Escobar, Félix Cova y otros, http://tc.umn.edu


Parafilias

PARAFILIAS

PERVERSIONES
SEXUALES

CONCEPTO GENERAL

Son conocidas como desviaciones sexuales, pues el placer sexual se alcanza con prácticas anormales de conducta. Existen tres grados de parafilias clasificadas por la Asociación Mundial de Psiquiatría.

Mínimo: obtención por medio de fantasías que no alteran las actividades sexuales normales.
Acentuado: Se busca de manera insistente la realización de la fantasía para alcanzar la satisfaccion sexual.
Dependiente: La fantasía erótica afecta o interfiere en la relación sexual, de tal forma que se pierde la libertad de elegir y no se puede dejar de actuar de cierta manera.

Se da un carácter impulsivo cuando lo único que sacia la excitación es la realización de esa fantasía. De tal forma que la parafilia puede convertirse en una adicción, donde el individuo solo llega a la excitación a través de esta.

La existencia de las necesidades sexuales supone la presencia de un "instinto sexual", que analógicamente, como se le llama hambre al instinto de nutrición, en lo relativo a lo sexual se llama libido.

Los que primero estudiaron las perversiones les dieron el carácter de patológicas o degenerativas, pero luego se fueron dando cuenta que el hombre común integra en su vida sexual gran parte de estas extralimitaciones. Sin embargo, ciertas perversiones se alejan tanto de lo normal que sí se consideran patológicas, como por ejemplo, las que vencen el pudor, la repugnancia, el espanto y el dolor.

Generalmente se acepta como desviación sexual a la acción tendiente a la satisfacción de los propios impulsos, sin llegar a la unión genital con otro individuo o donde esta unión se realiza bajo condiciones que no pertenecen a la naturaleza del acto sexual; por lo tanto, se constituye en un tipo de comportamiento que interfiere total o parcialmente con la reproducción (3).

Según el DSM IV, son desórdenes sexuales carácterizados por fantasías sexuales especializadas, así como necesidades y prácticas sexuales intensas, que suelen ser repetitivas y generan molestias o ansiedad en el individuo (5). Se refieren a comportamientos sexuales carácterizados por la excitación del sujeto ante objetos y situaciones que no son patrones normativos o se alejan de estímulos sexuales normales; la anormalidad, en este caso, está determinada por cada cultura (4).

ETIOLOGÍA DE LAS PERVERSIONES

Psicodinámica

En relación a la etiología, es importante considerar que las perversiones manifiestan una fijación a tempranas formas pregenitales de gratificación. La regresión a puntos de fijación son por lo general evidentes y suelen demostrarse desde la infancia como una inclinación hacia la gratificación que implica su etapa de fijación. Pueden existir desde entonces exacerbaciones, remisiones y ocasionalmente puede darse un largo intervalo entre las experiencias infantiles de fijación y las manifestaciones de la perversión en la posterior vida adulta (1).

No solamente las pulsiones sexuales infantiles no se han modificado, sino que los mecanismos de defensa que podrían haberlas transformado en síntomas neuróticos tampoco han funcionado como tales; por lo tanto, lo más importante en las perversiones es el proceso de fijación más que el de regresión, es decir, son un trastorno en la maduración de los impulsos (3).

"Una neurosis es el negativo de una perversión"(2), lo que quiere decir que un neurótico reprime y sólo libera simbólicamente a través de los síntomas, el pervertido lo expresa directamente en su conducta sexual.

En las perversiones se consideran anormales las cualidades de los impulsos sexuales y el objeto de éstos (2).

También se piensa que las perversiones podrían ser formaciones defensivas, donde los elementos sexuales infantiles pasarían por el complejo de Edipo, que los desviaría. Este fragmento infantil, sobre el cual es desplazado el placer primitivo, debe tener una relación especial con el yo para poder escapar a la represión; de esta manera, el yo toma como propia una porción del instinto y autoriza su expresión consciente, mientras que el resto sufre la represión. La perversión no sólo representa una defensa contra la ansiedad de castración, sino contra los sentimientos de culpa: el miedo a la castración proviene del impulso de penetrar en la vagina de la madre que está ocupada por el pene paterno, donde los deseos pasivo-femeninos en relación a este pene implican el peligro de castración, que depende de los impulsos oral-sádicos (3).

CLASIFICACIÓN DE LAS DIFERENTES PARAFILIAS

Exhibicionismo

EXHIBICIONISMO

Desviación sexual donde el alardear de sí mismo se convierte en el fin en sí y en la fuente de gratificación sensual (2). La carácterística típica de los exhibicionistas es que muestran sus genitales para que, en reciprocidad, les sean enseñados los de la persona atacada. Se distingue porque, en vez de preparar al fin sexual normal, lo reprime.

Se obtiene excitación al mostrar los genitales en lugares públicos a personas que, por lo general son desconocidas (4). Es importante para el exhibicionista conservar la sorpresa y la forzosidad de la observación de sus genitales (3). La excitación ocurre al anticiparse mentalmente la situación, y el orgasmo es producido por la masturbación (5).

Carácterísticas personales y sociales del sujeto

Generalmente esta conducta comienza en la adolescencia, con prevalencia entre los 20 y 30 años de edad; en la mayoría de los casos, esta conducta es de carácter compulsivo. La personalidad del exhibicionista es de ser un sujeto tímido, retraído y dependiente, con dificultad en habilidades sociales y heterosexuales. Esta conducta puede darse en hombres mayores, solitarios, sin pareja o abandonados por éstas, generalmente debido a problemas de impotencia.

Se da casi exclusivamente en hombres (4). El exhibicionista masculino es tímido, taciturno, sumiso, carece de agresividad normal y posee sentimientos de incapacidad o inseguridad.

Por lo general son inmaduros, y probablemente criados en familias con actitudes puritanas y reglas rígidas sobre el sexo, con madre poderosa y absorbente.

En su mayoría el exhibicionista está casado, pero sus relaciónes sexuales son defectuosas, creando dudas y temores de su masculinidad, juzgándose débil sexual (5).

Es común que un exhibicionista, aunque sea sorprendido por la justicia, reincida una y otra vez en su conducta (3).

Etiología Psicodinámica

El exhibicionismo es de los tipos de perversiones, en los que la cualidad de los impulsos instintivos conservan su forma pregenital y su gratificación sexual depende del placer de la descarga, en este caso, la contemplación después de la exhibición. Es perversión cuando el poder que se opone al deseo de contemplar y ser contemplado, en este caso el pudor, ha sido derrotado (2).

En el exhibicionismo, el sujeto busca lograr tres pruebas: la reacción de los demás como prueba oral de la existencia de su pene, la liberación de su ansiedad por medio del desplazamiento y una reacción en espejo por la cual espera ver mujeres con pene, para eliminar la ansiedad de castración.

Generalmente, se produce por el conjunto de cinco factores:

1. Predominio de las pulsiones infantiles en la forma de seducción,
2. Lucha contra la castración por la evitación del coito y la imposición de los genitales,
3. Intención de combatir la castración en el momento que la mujer muestre su pene,
4. Defensa contra los impulsos homosexuales y
5. Autocontemplación narcisista en la identificación con el observador (3).

Etiología Conductual

El inicio puede asociarse a una experiencia de excitación sexual posterior a una exposición casual, posiblemente en juegos infantiles o ante médicos o enfermeras. La adquisición de la conducta es por influencia del impulso sexual que al mantenerse en el tiempo, pierde el carácter sexual y toma matiz compulsivo (4).

La conducta exhibicionista comienza con sentimientos de insignificancia, sin embargo, cuando empieza tardíamente refleja trastornos emocionales (5).

Fetichismo

FETICHISMO

Por fetichismo se entiende la perversión sexual, dentro de la cual el impulso sexual se dirige hacia un objeto inanimado tangible y manejable. Algunas veces el objeto es una prenda íntimamente en contacto con la piel y en otras ocasiones, son partes inanimadas del cuerpo femenino (3).

Esta sustitución se hace en base a otro objeto relaciónado con el objeto normal, pero que es totalmente inapropiado para el fin sexual (2). La excitación sexual al observar o manipular objetos inanimados, por lo general va acompañada de la masturbación (4). El acto sexual se transfiere al objeto, íntimamente ligado al cuerpo.

Se distinguen varias graduaciones para el fetichismo, que van desde la simple preferencia por el objeto fetiche dentro del acto sexual, hasta la completa sustitución del compañero por el fetiche.

El fetichismo posiblemente se asociaría a dos patrones: la cleptomanía, o robo compulsivo de objetos con valor simbólico y gratificación sexual consecuente; y la piromanía o deseo compulsivo de prender fuego con implicaciones sexuales, donde la excitación y gratificación se obtiene al observar las primeras etapas de compulsión, que derivan en un sentimiento de culpa después del orgasmo (5).

En el fetichismo atenuado se produce la sobrevaloración de ciertos atributos físicos que son especialmente deseados, o que son condición indispensable para el acto. En el fetichismo se produce una pérdida del interés por los genitales hasta llegar, en los casos más graves, al desinterés por la persona que se convierte sólo en el vehículo del fetiche. En el fetichismo profundo ya sólo interesa el objeto, obteniendo el orgasmo por la manipulación de éste, sin la necesidad de portadora (3).

Carácterísticas personales y sociales del sujeto

Parece constituir una condición previa, la disminución del impulso hacia el fin sexual normal, por ejemplo, la debilidad funcional del aparato sexual (2).

En su mayoría el fetichista es hombre y heterosexual, y muchas de sus fantasías son sadomasoquistas (4). Un gran número de fetichistas son débiles mentales, de intelijencia subnormal o psicóticos, que en este caso, actúan en torno a la frustración, la ira, la soledad y la desesperanza (5).

Los fetichistas desarrollan sus actividades en forma solitaria, siendo la expresión más socialmente inadaptada, la instancia en que roban sus fetiches (6).

Etiología Psicodinámica

La elección del fetiche se demuestra por dos causas. Por una parte se trata de la influencia continuada de una intimidación sexual experimentada desde la infancia, por otro lado, de una asociación de ideas simbólicas e inconscientes por parte del sujeto (4). Se trata de una elección cuya función es la de impedir el intenso temor a la castración ya que el fetiche representa el órgano sexual, negando con ello la existencia del ser castrado (2). Por la intolerancia a estos seres, tampoco puede sentir atracción o deseos eróticos hacia ellos. La función del fetiche es la protección de la madre contra los ataques sádicos, el alivio de la ansiedad de castración y la satisfacción de los deseos orales hacia el pene del padre.

En la mente del fetichista existen dos ideas, el conocimiento de la falta de pene de las mujeres y la negación de esta idea, las que el yo concilia con el fetiche: algo que realmente existe,a diferencia del pene simbólico femenino.

El mecanismo defensivo subyacente es la disociación del self y la realidad, fantaseando con la existencia de un pene en la mujer y la identificación con ésta (3).

Etiología Conductual

La causa estaría dada por condicionamiento del aprendizaje, uno de los procedimientos sería la incorporación del fetiche a través de la imaginación y por masturbación, apareciendo posteriormente el orgasmo que fortalece la unión objeto-placer. Otra hipótesis etiológica controvertida es la asociación entre fetichismo y epilepsia temporal (4).

El fetiche se asocia, durante la infancia, con la excitación sexual o amor y aceptación que alguna vez recibió de la madre. Al reforzar las experiencias infantiles y hábitos de la niñez, se constituyen las causas del fetichista de buscar bienestar y placer sexual mediante los objetos (5).

De hecho, existen diversas teorías, sin embargo, ninguno de los postulados ha sido lo suficientemente consistente con la conducta sexual (6).

Tratamiento Conductual

La mayoría de los tratamientos que han tenido éxito en la extinción de la conducta fetichista han estado basados en los principios del aprendizaje. Una de estas terapias es la aversiva, en la que se relacióna la imagen del fetiche con estímulos desagradables físicos, como el shock eléctrico, o internos, como la sensación de vergüenza (6).

Pedofilia

PEDOFILIA

Se trata de un tipo de perversión donde sólo se encuentra perturbado el objeto de la tendencia sexual, donde es reemplazado por otro antinatural (2). Es la presencia de fantasías o conductas que implican actividad sexual entre un adulto y un niño. El sujeto debe presentar por al menos seis meses, deseos sexuales intensos y recurrentes hacia menores de trece años (5). Puede darse de diferentes formas: en relación a la orientación, puede ser de tipo heterosexual, homosexual o ambas; en relación a objeto, éste puede ser exclusivamente pedofílico o no.

Las conductas de la pedofilia van del simple exhibicionismo hasta la penetración. El adulto suele ganarse la confianza y el cariño del niño y, por lo general, es alguien conocido o familiar (4).

Se distinguen dos variantes en la pedofilia: la sentimental homoerótica y la agresiva heterosexual. Los sentimentales homoeróticos tienen poco o ningún interés por las mujeres, toda su capacidad sexual se concentra en los niños, concretándose bajo la forma de caricias que le provocan el orgasmo. Los agresivos heterosexuales intentan satisfacer sus impulsos con niñas, con métodos que van desde la seducción a la violencia, terminando (muy pocas veces) en homicidio sádico-criminal (3).

Carácterísticas personales y sociales del sujeto

En su mayoría los pedofílicos son hombres, menos agresivos que los violadores; muchos de ellos son alcohólicos o psicóticos de mente torpe o asociales, y su edad fluctúa entre los 30 y 40 años; generalmente, de fuertes convicciones religiosas (5). En general, son hombres débiles, inmaduros, solitarios y llenos de culpa (6).

La personalidad del agresor de mediana o mayor edad es de un individuo solitario y con dificultad para establecer relaciónes heterosexuales normales, suele tener baja autoestima, con pocos recursos para enfrentar situaciones de stress y frecuentemente abusa del alcohol y/o sustancias. Por lo general, no presenta trastorno psicopatológico (4). Sin embargo, se ha visto que dos tercios de los reclusos pedofílicos maduros llevaron a cabo esta conducta en momentos que sufrían de situaciones estresantes (6).

Etiología Psicodinámica

El pedofílico no se acerca a los adultos debido a que teme ser castrado por ellos, que son representantes de sus padres, hacia los que dirige sus impulsos incestuosos.

El pedófilo se identifica con su madre y se relacióna con los niños de la misma manera como fantasea que debiera ser su relación con ella, por ese motivo es que elije a niños que puedan representarlo a él mismo. El temor a la castración intensifica su narcisismo, por la necesidad de protegerse a sí mismo (3).

Etiología Conductual

Poco se sabe de las causas, pero se dice que una de ellas es el aprendizaje de actitudes negativas hacia el sexo, como experiencias de abuso sexual durante la niñez, sentimientos de inseguridad y autoestima baja, con dificultad en relaciónes personales, etc; lo que facilita la relación adulto-niño. En cuanto al condicionamiento, éste no se extingue por condiciones gratificantes (4).

Tratamiento Conductual

En algunos casos de pedofilia resulta beneficiosa la técnica de la desensibilización encubierta, en la que se asocian los factores estimulantes para el sujeto con situaciones aversivas que resultarían de la expresión de sus impulsos; al avanzar el tratamiento se entrena a los pacientes para que imaginen la atracción por mujeres adultas. Frecuentemente se observa una disminución de la atracción hacia las niñas y una disminución aún mayor en la ansiedad producida por las mujeres (6).

Masoquismo Sexual

MASOQUISMO SEXUAL

Se analiza en conjunto con el sadismo, como una tendencia a causar dolor al objeto sexual o a ser maltratado por él. Su nombre deriva del novelista austríaco Leopold von Sacher-Masoch (1836-1895), quien narra sus experiencias sexuales. El sadismo, por su parte, deriva del francés Marques de Sade, quien también cuenta sus historias sexuales.

Algunos autores las describen como dos formas expresivas del mismo fin, placer por el dolor, en forma activa (sadismo) o en forma pasiva (masoquismo).

Por lo tanto aquí el dolor es el fin en sí mismo, tanto el emitirlo como el recibirlo (2). Tal conducta implica alivio de la culpa generada por el sexo, donde es un requisito que el dolor recibido sea planeado, para la obtención de placer (5).

Generalmente estas conductas comienzan en la adolescencia y tienen curso crónico (4).

Para muchos sexólogos, los masoquistas no es que deseen sufrir, sino que desean hacer significativa su resignación hacia su compañero y su sumisión hacia el maltrato físico y mental (5).

Carácterísticas personales y sociales del sujeto

La algolagnia activa o pasiva (nombre que denota el placer del dolor), puede hallarse fácilmente en el sujeto normal. Por ejemplo, la sexualidad de la mayor parte de los hombres muestra una mezcla de agresión y de tendencia a dominar (2) y, a veces, está asociado a una personalidad antisocial.

Según algunos estudios, el masoquismo se da con mayor frecuencia en mujeres que en hombres, y el conjunto de estas dos conductas se puede asociar a fetichismo y fetichismo transvestista (4). El sadismo, por el contrario se da mayormente en los hombres (5).

Etiología Psicodinámica

Esta tendencia a dominar puede tener una significación biológica, cuya necesidad es la de vencer la resistencia del objeto sexual. El sadismo, entonces, es un componente agresivo del instinto sexual exagerado, independiente y puesto en primer término y en medio de un desplazamiento. Corresponde a la exclusiva conexión de la satisfacción con el sometimiento y maltrato del mismo.

"El masoquismo parece alejarse más del fin sexual convencional que el sadismo. Existen dudas sobre si aparece originariamente o si más bien se desarrolla partiendo del sadismo y por una transformación de éste. Se trata de una continuación del sadismo dirigida hacia el yo, que se coloca ahora en el puesto del anterior objeto sexual" (4).

La perversión resulta del vencimiento a la restricción que es el dolor, como antes era el pudor en el exhibicionismo.

Cuando somos pequeños, el instinto de vida deriva al instinto de muerte hacia el exterior: la parte proyectada al servicio de la satisfacción sexual se constituye en el sadismo y la otra parte que queda fijada constituye el masoquismo erógeno. Aun así, el instinto de muerte proyectado hacia el exterior puede ser introyectado de nuevo para producir el masoquismo secundario.

1. Sadismo erótico: sólo consigue excitación cuando puede hacer a los demás lo que teme que le hagan a él. Se enfrenta a la ansiedad de castración y a los impulsos fanáticos que dirige hacia los otros. La finalidad de este acto es que la víctima ame al agresor y lo perdone, para liberarse de la culpa; por lo tanto, este amor es primitivo y narcisista.

2. Sadismo criminal: surge como consecuencia de la defusión del Eros y el Thanatos, con la desviación del último, que se expresa sin la modificación de la líbido.

3. Masoquismo: evitación del dolor temido a la castración gracias al sufrimiento real, debido a experiencias que hayan unido el placer al dolor, creencia que la autocastración sustituye la castración verdadera, anticipación del daño esperado para poder controlarlo y la sumisión como medio inconsciente para obtener la protección del padre.

4. Masoquismo femenino: el deseo de ser amada por el padre se expresa en la fantasía de ser castigada por él, originada en los estados precoces del Edipo. Tiene dos finalidades, la de desplazar al exterior el daño que teme del pene "malo" que ha introyectado y la de que éste destruya lo malo que hay en su interior, contrarrestando la acción de los objetos peligrosos que han sido incorporados.

5. Masoquismo moral: existe un sentimiento inconsciente de culpa, que motiva la búsqueda de sufrimiento y el efecto llamado "reacción terapéutica negativa" (oposición al cambio). El masoquismo procede del yo, que pide ser castigado por el super yo, el padre, o por elementos externos (3).

Etiología conductual

La conducta masoquista se desarrollaría por actitud de vergüenza y disgusto hacia las relaciónes heterosexuales normales, empleando dolor y autocastigo para lavar su culpa por deseos sexuales; una causa del sadismo o crueldad sexual puede ser enseñada consciente o inconscientemente (5).

Fetichismo travéstista

FETICHISMO TRAVESTISTA

Se limita al uso de ropas del sexo opuesto. Se refiere a hombres heterosexuales con fuertes impulsos y fantasías de vestirse con ropas femeninas para excitarse, agregado al coito o masturbación. Es una condición que puede iniciarse en la niñez o adolescencia y también con el paso del tiempo. A veces, el uso de las ropas es constante y puede existir una prenda predilecta.

Los transvestistas experimentan placer y relajamiento al portar ropas del sexo opuesto y manifiestan fruición por la sensación física de la ropa y por mirarse al espejo. Le permite al hombre expresar su lado sensual, delicado, gracioso, fino, suave y tierno.

No debe confundirse con el travéstismo homosexual para ejercer la prostitución, en este caso es un uniforme de trabajo, tampoco con el uso de ropas de mujer por parte de hombres para carácterizar papeles femeninos en el teatro, la televisión o el cine, llamado transformismo.

Tampoco se considera como trastorno en el caso de transexuales, que lo que hacen en realidad es adecuar su vestuario y aspecto con su identidad de género.

Etiología Conductual

Al comenzar la niñez, esta conducta puede ser causada por el rechazo manifestado por lo progenitores por el sexo del hijo. En ocasiones se inicia durante la adolescencia, época en la que no se desarrolla por el rechazo de los padres y se efectúa lejos de la vista de los demás (5).

Según el manual de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV), el travéstismo fetichista se define como fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican el acto de travéstirse en un varón heterosexual. Dentro de esta categorización se indica manifestar clínicamente como “disforia sexual” cuando el individuo presenta malestar persistente con su papel o identidad sexuales. El manual también indica que estas fantasías e impulsos sexuales provocan un malestar clínicamente significativo o un deterioro social, laboral o de otras áreas de la actividad del individuo.

El manual considera al travéstismo (llamándolo trastorno de la identidad sexual), como la identificación acusada y persistente con el otro sexo, manifestada en adultos con la afirmación del deseo de pertenecer, ser considerado, vivir o ser tratado como del otro sexo o la convicción de experimentar las reacciones y las sensaciones típicas del otro sexo. Además de un malestar persistente con el propio sexo o sentimiento de inadecuación con su rol. Provocando un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. También contempla si no presenta atracción sexual o si la tendencia es hacia varones, mujeres o ambos sexos. Para el caso de los niños especifica comportamientos típicos (respecto a vestirse con las ropas o de participar de los juegos típicos del otro sexo. o que los niños manifiesten que el pene o los testículos son horribles, que van a desaparecer o sino la aversión a mantener comportamientos esperados para su sexualidad y preferir a los compañeros del sexo contrario).

Etiología Psicodinámica

Desde la perspectiva psicoanalítica el travésti intenta causar o provocar sorpresa ante la visión del pene. ubicándose en ese preciso momento como de goce. De esta manera reniega (fallidamente) de la castración simbólica. Demuestra que una mujer puede aparecer con pene. El transexual odia, rechaza al pene.

En esta perspectiva frente a lo fallido a nivel simbólico, cobran importancia los rasgos imaginarios (roles, vestimenta, imagen, pinturas, etc.); desde la perspectiva teórica cabe la pregunta si en algunos casos de transexuales, no se tratará de un delirio en el orden de la psicosis, incluso recordando a Lacan cuando éste se refiere que en la psicosis se registra una pendiente hacia el transexualismo, cabe recordar al respecto que es claro que un síntoma no constituye estructura.

Mientras que en la neurosis se trata de una estructura basada en la diferencia y el enigma (el deseo de la madre mediatizado por el significante, el niño intenta alienarse al objeto deseado de la madre, aunque fracasa porque la madre también desea porque ella también es carente). El niño así rivaliza simbólicamente con el padre por la madre, el pene se constituye en el símbolo de la diferencia.

En la psicosis, se muestra la ausencia paterna para metaforizar el deseo materno, no simboliza la diferencia, el pene no simboliza la diferencia, solo es un pedazo de carne porque no aparece relaciónado con el deseo materno porque este no fue nombrado. En este sentido si no se puede ser el falo que le falta a la madre, se es la mujer que le falta a los hombres. Se acomoda a la imagen viril de los hombres. Se constituye en una mujer como nombre del padre que pone un límite a la exigencia mortificadora del Otro. En este sentido la nominación como mujer les da identidad. Por lo tanto para los transexuales no es cuestión de sexo sino de identidad. Porque no hay significante estructural de la femineidad.

Voyeurismo

VOYEURISMO

"Puede considerarse como la forma sexualizada de la curiosidad, convirtiéndose esta curiosidad como fin en sí" (2). La contemplación constituye una perversión cuando se limita exclusivamente a los genitales, cuando aparece ligada al vencimiento de la repugnancia, o cuando en vez de preparar el fin sexual lo reprime.(2).

Es la obtención de excitación sexual al observar en forma oculta y sin el consentimiento de las victimas, quienes están desnudas o realizando alguna actividad sexual. Tal acto frecuentemente va asociado a la masturbación, pero no hay realización de acto sexual posterior a dicha conducta. El voyeurismo adquiere carácter compulsivo, puede ser pasajero pero frecuentemente es de curso crónico (4).

Carácterísticas personales y sociales del sujeto

Esta conducta es predominante en hombres generalmente heterosexuales. La personalidad de los voyeuristas parece no mostrar rasgos patológicos, pero coinciden con hombres tímidos durante la adolescencia y que tienen dificultad en establecer relaciónes heterosexuales (4).

El voyeurismo grave es sólo practicado por hombres y el voyeurismo encubierto es más practicado por las mujeres (3).

Etiología conductual

Esta desviación sexual por lo general comienza en la adolescencia y su inicio va asociado a la excitación sexual después de la observación, tal vez, casual de una mujer desnuda, una pareja durante el acto sexual, etc. Posteriormente el sujeto asocia las fantasías con la masturbación, condicionando la excitación sexual (4).

Etiología Psicodinámica

Se origina en la necesidad del sujeto de revivir la observación de los genitales o el coito paterno para lograr un control sobre éstos; además, consigue la evidencia de que no es castigado con la castración debido a la contemplación. Representa un desafío para el super yo, porque intenta evitar el sentimiento de culpa.

Evita la dependencia frente al objeto sexual y las implicaciones de esta, además de expresar el odio hacia el objeto (3).

OTRAS PARAFILIAS

Zoofilia

ZOOFILIA

Se considera zoofilia cuando se encuentra perturbado el objeto sexual de la tendencia sexual hacia los animales, siendo éstos el fin específico de su motivación sexual.

En los famosos estudios de Kinsey (1948 y 1953) con 8.000 hombres y 12.000 mujeres, un 3,6% de mujeres y un 8% de hombres reconocían haber tenido contactos sexuales con animales, de estos el 17% pertenecía al ámbito rural.

Las mujeres limitaban generalmente sus contactos a permitir que su gato o su perro les realizara un cunnilingus, es decir, solían untarse la zona vaginal con miel o azúcar y permitían que el animal les lamiera hasta conseguir su orgasmo, pocas reconocieron realizar coitos con sus perros.

Los hombres reconocían coitos con animales de granja como vacas, terneras, ovejas o cerdas; estas prácticas habían comenzado durante la niñez o la adolescencia, y solían ser la consecuencia de haberse sentido excitados al ver copular a estos animales.

Carácterísticas personales y sociales del sujeto

Pese a ser asociada generalmente a los enfermos mentales, la experiencia aporta la evidencia de que en tales enfermos no se observan aberraciones sexuales distintas que las que se observan en la población general. Esta parafilia se puede presentar en cualquier individuo, ya sea que desarrolle todas sus áreas en forma normal o que presente una total anormalidad.

Causas de la zoofilia

Casi todos los estudiosos de la conducta sexual humana parecen estar de acuerdo en que la soledad, la ausencia de un/a compañera/o, la torpeza en las relaciónes sociales o el aislamiento suelen ser las causas de que se produzcan relaciónes sexuales entre personas y animales.

La mayoría de las personas que tienen este tipo de conductas no quieren cambiar sus costumbres, lo único que desean es no ser descubiertas y confiesan que sus animales son más cariñosos y devotos que las personas.

Lo que si es cierto es que entre el animal doméstico y su dueño se desarrolla un tipo de relación emocional muy especial que lleva la mayoría de las veces al deseo sexual. Los humanos somos capaces de humanizar todo lo que tenemos a nuestro alrededor, ya sean animales, plantas o cosas, y a sentir por estos objetos humanizados lo mismo que hacia los humanos.

Esto da lugar a relaciónes no solamente por desahogo sino por auténtico y genuino enamoramiento, con su secuela de exclusividad sexual, celos y duelo por la pérdida. Lo curioso es que la mayoría de los animales suelen responder del mismo modo y sentirse unidos afectiva y sexualmente a sus dueños también.

Frotteurismo

FROTTEURISMO

Es la obtención de placer exclusivo a través del frotamiento de los órganos genitales contra el cuerpo de una persona desconocida y sin su consentimiento (4), a veces utiliza las manos y acaricia a su víctima (5), se realiza en lugares públicos y concurridos. Esta conducta no es preludio de actividad sexual; en su mayoría, la masturbación acompaña al recuerdo de tal situación.

El frotteurismo suele ser pasajero con prevalencia entre los 15 y 20 años de edad (4).

Carácterísticas personales y sociales del sujeto

El frotteurista generalmente es una persona pasiva y aislada.

Etiología Conductual

La aparición de esta conducta se asocia a la observación de la misma conducta en otras personas y la posterior imitación (4).

CONSIDERACIONES FINALES

Bajo el concepto de instinto comprendemos una representación psíquica de una fuente de excitación, continuamente corriente o intrasomática, a diferencia del estímulo producido por excitaciónes aisladas procedentes del exterior. Es uno de los conceptos límites entre lo psíquico y lo físico, donde la fuente es un proceso excitante en un órgano y su fin más próximo está en hacer cesar la excitación de dicho órgano.

En las perversiones, entonces, encontramos anormalidades tanto en la cualidad de los impulsos sexuales como en el objeto. Es así como el sadismo, el masoquismo, el voyeurismo y el exhibicionismo muestran perturbada la naturaleza del impulso sexual. En cambio, en la pedofilia y la zoofilia, el objeto normal ha sido reemplazado, lo que lo convierte en anormal.

Al dársele gran importancia etiológica a los puntos de fijación en las formas pregenitales de gratificación, deberían considerarse como manifestaciones de un desarrollo sexual interrumpido, antes que como una desintegración de la sexualidad madura a sus componentes pregenitales.

REFERENCIAS

(1) ALEXANDER, F y ROSS, H. (1979). Psiquiatría dinámica. Buenos Aires: Paidos.

(2) FREUD, S. (1985). Tres ensayos sobre teoría sexual. Madrid: Alianza.

(3) CODERCH, J. (1991). Psiquiatría Dinámica. Barcelona: Herder.

(4) BELLOCH, A; SANDIN y RAMOS. (1995). Manual de Psicopatología, Volumen I.Madrid: McGraw-Hill.

(5) McCARY, J y McCARY, S. (1996). Sexualidad humana de McCary. México: El Manual Moderno.

(6) SARASON, I y SARASON, B. (1986). Psicología Anormal. Los problemas de la conducta desadaptada. México: Trillas.

(7) FELDMAN, P. (1987). Sex and Sexuality. London: Longman.



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