Hasta donde sabemos, éstas son las 2 series más amplias sobre dispositivos hidráulicos que se hayan publicados hasta ahora. Recientemente, informamos de una serie amplia de 35 pacientes con implantes que arrojaban un 91,5% de éxito y una proporción de complicaciones del 20%.
Estos resultados se ven mejorados cuando las técnicas para la realización de la faloplastia y la reconstrucción uretral son especialmente cuidadosas, y si el implante se efectúa sólo cuando el falo es sensible.
La única complicación seria con pérdida parcial del falo ocurrió en un paciente con síndrome de apnea del sueño. Por tanto, aconsejamos el implante sólo en pacientes sin riesgo quirúrgico elevado. Un buen chequeo preoperatorio es obligatorio.
Dado que la satisfacción del paciente es alta en esta serie, parece importante para el transexual de mujer a hombre tener la posibilidad de ser sexualmente activo. Orinar de pie se identificó como el máximo deseo del transexual MaH en un tiempo en que la obtención de rigidez no era factible (14). Con la posibilidad de implantar un dispositivo de rigidez, podría haber un cambio en lo que los pacientes desean: no sólo orinar de pie, sino también mantener relaciones sexuales como un varón biológico, o mejor aún, combinar estos dos rasgos del varón biológico.
De 1992 a 1999 realizamos cirugía de reasignación de género en 54 transexuales MaH. No hubo ningún fracaso total del colgajo en esta serie, salvo un insulto isquémico tardío que acabó en una necrosis parcial (distal) en dos pacientes. Un paciente desarrolló una embolia pulmonar el 7º día del postoperatorio. La tasa de complicación en el tracto urinario, como se refiere universalmente en la literatura, fue bastante alto: aproximadamente el 63% de los pacientes (34/54) desarrolló complicaciones urinarias como la fístula (n = 26), o la estenosis (n = 8). Sin embargo, más de la mitad de estas fístulas (14/26) se curaron espontáneamente y tres de las ocho estenosis pudieron dilatarse bajo anestesia local. Dos pacientes (de los primeros en esta serie) mostraron síntomas de compresión nerviosa debido a la prolongada posición de litotomía (esto ha cambiado posteriormente). Se observaron problemas menores de cicatrización en 12 pacientes y fueron tratados por medios tradicionales en la mayoría de los casos (10/12). En la mayoría de los pacientes, pudieron implantarse sencillamente prótesis testiculares en una fase posterior (30/54); sólo cinco de ellos requirieron una extensión superficial previa. Hasta la fecha, se ha implantado una prótesis eréctil en 20 pacientes: hubo dos casos de rotura técnica de la prótesis, tres implantes se malograron por infección, y por último 16 de estos 20 pacientes pudieron mantener relaciones sexuales normales.
La evaluación psicológica en este grupo de pacientes también mostró un claro aumento en su bienestar después de la operación. Ninguno de los pacientes MaH (incluso en caso de complicaciones post-operatorias) lamentó haberse sometido a la cirugía. La satisfacción postoperatoria global en este grupo de pacientes MaH fue aun más alta que en el grupo de transexuales HaM, a pesar de que la operación de faloplastia, más compleja, tenía una proporción de complicaciones más alta (principalmente en el tracto urinario).
CONCLUSIÓN
Aunque se trate básicamente de un trastorno de la identidad, la disforia del género severa es paradójicamente resistente a la psicoterapia. Debido a este callejón sin salida del tratamiento, la terapia hormonal y la confirmación quirúrgica del género en las estructuras genitales y no-genitales se considera hoy el tratamiento adecuado en pacientes transexuales adecuadamente seleccionados (8,15,16).
Todavía existen muchas personas, incluyendo profesionales médicos, que desaprueban la cirugía en cuanto a los trastornos de la identidad del género, sobre la base ética del "primum non nocere" (sobre todo no dañar). Sin embargo, esta serie de pacientes confirma la opinión, ampliamente aceptada, de que la cirugía de reasignación de género puede de hecho aliviar la enorme desolación psicológica cuando se sufre un trastorno de identidad de género. Las diversas operaciones de confirmación de género se realizan hoy de forma rutinaria, segura y eficaz, con buenos resultados funcionales y estéticos. En muchos países (incluyendo Bélgica), estas intervenciones quirúrgicas son financiadas por el sistema nacional de salud, sobre todo cuando son realizadas por un equipo bien coordinado y consolidado de cirujanos experimentados.
En nuestra serie de pacientes, no se han observado complicaciones mayores y la proporción global de complicaciones es relativamente baja, comparada con el resto de la literatura (5,17-21). A pesar de la proporción bastante alta de molestias urológicas que suceden al complejo procedimiento de la faloplastia, todos los pacientes MaH estaban contentos de haberse sometido a la cirugía y lo volverían a hacer. La llave del éxito en el tratamiento de pacientes transexuales (sobre todo en la transición MaH) es un equipo multidisciplinar bien coordinado de profesionales que determinan la elegibilidad y disposición para la terapia hormonal y quirúrgica. Dentro de este equipo, una cooperación aun más estrecha entre las diversas especialidades quirúrgicas (que a menudo operan simultáneamente en tres equipos) es esencial para reducir y resolver las complicaciones, ampliar el conocimiento quirúrgico y sus técnicas, y mejorar aún más los resultados.
14. Hage JJ, Bout CA, Bloem JJAM, Megens JAJ. Phalloplasty in female to male transsexuals: what do our patients ask for? Ann Plast Surg 1993; 30: 323-326
15. Gooren LJG. Sexual dimorphism and transsexuality: clinical observations. Prog Brain Res 1984; 61: 399-406
16. Gooren LJG. The endocrinology of transsexualism: a review and commentary. Psychoneuroendocrinology 1990; 15: 3-14
17. Turner UG, Edlich RF, Edgerton MT. Male transsexualism. A review of genital surgical reconstruction. Am J Obst Gynecol 1978; 132: 119-133
18. Matti BA, Matthews RN, Davies DM. Phalloplasty using the free radial forearm flap. Brit J Plast Surg 1088; 41: 160-164
19. Legaillard P., Pelissier P., Peres JM, Martin D, Baudet J. Le transsexualisme: aspects chirurgicaux. Ann de Chir Plast et Esthét 1994; 39: 43-55
20. Chang TS, Hwang WY. Forearm flap in one-stage reconstruction of the penis. Plast Reconstr Surg 1984; 74: 251-258
21. Gilbert DA, Horton CE, Terzis JK et al. New concepts in phallic reconstruction. Ann Plast Surg 1987; 18: 128-137