2) La complejidad del sexo:
El sexo en los seres humanos se presenta como un hecho en el cual se integran e interactúan diversos elementos íntimamente vinculados, es así que al factor representado por lo biológico, deben sumarse otros elementos de igual importancia como lo son el psicológico y el perfil jurídico-social.
Desde el punto de vista científico se identifican hasta seis elementos que en su conjunto configuran la posición que desde el punto de vista sexual tiene el sujeto:
a) El dato cromosómico, constituido por un patrimonio celular heredado en el instante de la concepción y que consiste en 23 pares de cromosomas, 22 de los cuales son comunes a ambos sexos.
b) Los caracteres sexuales gonádicos, condicionados por lo cromosomático, representados por ovarios o testículos.
c) Los caracteres hormonales.
d) Los elementos genitales, representados por los caracteres externos que permiten una primera definición a efectos registrales.
e) Los elementos anatómicos o caracteres sexuales secundarios.
f) El elemento psicológico, cuya importancia ha sido puesta de manifiesto en los últimos tiempos, el cual es el resultado de vivencias, de sentimientos profundos que determinan manifestaciones típicas atribuibles a uno u otro sexo.
La importancia muy decisiva de la orientación psíquica se muestra en el hecho de que la psiquiatría, el psicoanálisis, la psicología y la psicoterapia, son impotentes para mudar la inclinación mental y adecuarla a los atributos físicos. Este tratamiento psiquiátrico falla sistemáticamente y, por ende, solo resta la solución inversa que es adaptar el cuerpo a la mente, instalación psíquica que se avizora como irreversible.
Es por ello que más que una transformación lo que ocurre es una estabilización y definición necesaria, para volver a asociar el conjunto con sus componentes elementales, devolviendo la armonía a todos los caracteres físicos y psíquicos.
En cuanto al elemento celular o cromosomático, las investigaciones en curso revelan que esa aguda tendencia que aparece en las personas entre los dos y cuatro años deriva de las células cerebrales, ubicadas en el hipotálamo y que se refieren a la relación sexual. Dichas células de una placa determinarían la afición, conducta o comportamiento sexual, sin que ello tenga efectos en una variante de los cromosomas. La alteración de los núcleos copa su conformación abarcando el espacio del citoplasma, lo que incidiría en la preferencia erótica del sujeto. Los cromosomas no alterados estarían, en cambio, condicionados por las células con núcleos agigantados que llevan a la inclinación distinta en lo erótico. Las opiniones llevan a pensar en un hecho biológico congénito, que madura con los años, por lo que existiría en el transexual un proceso biológico, además del psicosocial.
Esta comprobación, llevada a cabo por científicos australianos, plantea la posible mutación del gen SRY. (Rubin-So, Sex reassignment surgery male to female. Review own results and report of a new technique, en.Scand J Urol Nephrol Suppl. 1993; 154; 1-28)
Confirma lo expuesto que no hay un cambio voluntario y caprichoso, sino una verdadera terapia para lograr la identidad sexual, pasando de su dislocación a la unidad psicosomática, con provecho de la personalidad humana y sus caracteres. Es cuestión, entonces, propia del derecho a la salud, como destacada prolongación del derecho al cuerpo, de la plenitud del desarrollo del ser humano en una vertiente principalísima que atañe a la identidad personal y a la privacidad o intimidad de la vida. (Cifuentes, Santos; Derechos personalísimos, Bs.As., Astrea, 1995, p 311)