 | El Fórum de las Culturas ha ignorado (casi) al colectivo transexual, más de 6 millones de personas en todo el mundo, que parecen no tener voz en una sociedad que presume de tolerancia e integración, pero que en realidad sólo tolera e integra a quien le conviene. Quizás hubiese sido mejor una ignorancia total, ya que la referencia que se ha hecho, ha sido en forma de insulto, algo habitual, pero que sorprende un poco en un evento como éste. |
Es bien sabido que muchas de las voces que se levantan exigiendo derechos e igualdad para los inmigrantes, los niegan en sus propios países a las personas transexuales, que son perseguidas y asesinadas en gran parte de latinoamérica, en todo el mundo árabe, y en algunos países asiáticos; pero ahora asistimos con perplejidad a que aquí mismo, en un evento supuestamente tolerante e integrador, se nos insulte sin el menor rubor.
Ha sucedido en la sesión "Yo también he sido inmigrante" del Diálogo "Movimientos humanos e inmigración", donde quien es presentado como Jaskaran Kanwal, actor británico de origen indio, se ha permitido decir algo tan insultante para una persona transexual como "a veces te sientes como un transexual, no sé si soy inglés, si soy indio, a veces no sé qué soy".
Es curioso que no aparezcan muchas referencias sobre este actor, en realidad ninguna fuera de las noticias sobre su intervención, y que más bien se deba a que en realidad se trata de Jaskaran Brady, quien interpreta el papel de Yasir Alí en la serie de TV3 "El Cor de la Ciutat"; serie que casualmente va a incorporar esta temporada el personaje de una mujer transexual que, como suele ser habitual, no estará interpretado por una verdadera mujer transexual, ya que las televisiones sólo parecen tener en cuenta al colectivo cuando buscan "freaks" de quienes burlarse.
Al señor Kanwal, o Brady, me gustaría aclararle que las personas transexuales sabemos muy bien lo que somos; no tenemos la menor duda sobre nuestra identidad de género. Es la sociedad en general, y actitudes intolerantes como la suya en particular, quienes parecen no saberlo, castigándonos con ello a la exclusión social, y por ende laboral e incluso familiar.
En la misma sesión de los diálogos del Fórum, la escritora checa Monica Zgustova ha reconocido que pese a hablar bien catalán y español, "siempre estoy expuesta al peligro de que me crean tonta", y eso teniendo en cuenta que, como ella misma declara, "tuve la suerte de encontrar enseguida buenos trabajos". Ciertamente es una suerte, que parece ser bastante común entre las personas inmigrantes, pero no así entre las transexuales, de las que, sólo en la ciudad de Barcelona, un 90% no tiene un empleo formal.
Algo más tarde aludió a una de las peculiaridades de la diversidad poco aceptada, al explicar que "cada día tengo que repetir mi nombre por teléfono unas quince veces y de ellas, unas doce la gente se ríe de mi apellido". Algo a lo que las personas transexuales estamos más que acostumbradas cada vez que tenemos que mostrar una documentación que, en una gran mayoría de los casos, sigue negando la evidencia de la verdadera identidad de género, como un moderno estigma que nos marca permanentemente, provocando efectos mucho más graves que unas risas al escuchar un apellido.
Algún día puede que cambien las cosas y que no se siga ignorando nuestro grito, relegando de modo permanente nuestras reivindicaciones, para atender antes otras que pueden tener la voz más alta, pero no por ello más razón. No olvidemos que si bien es cierto que una de cada 50 mujeres inmigrantes que vienen a España debe dedicarse a la prostitución, en el caso de las mujeres transexuales, el número de las que pasan por la prostitución es de 25 de cada 50. Creo que ante una cifra como esa, sobran más comentarios.