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Una ya ha perdido la cuenta de la cantidad de estúpidos que ostentan un cargo público, aunque si nos referimos al ámbito sanitario, la cifra se dispara astronómicamente. Parece como si todos aquellos que tienen alguna responsabilidad en este área, quisiesen emular a Sancho Rof, aquel ministro de Sanidad de la desaparecida UCD que dijo aquello de que "la colza es un bichito tan pequeño, que si se cae de la mesa se mata". El último en incorporarse a este Club de la Estulticia es sin duda el Consejero de Sanidad del Gobierno de Euskadi, Gabriel Inclán Iríbar, antiguo médico (cambió hace mucho la bata por los despachos oficiales) que no parece dominar mucho el tema del que recientemente ha hablado, aunque en algunos momentos ha mentido descaradamente con la impunidad que parece darle su puesto. Me estoy refiriendo a las declaraciones con las que ha contestado a una interpelación parlamentaria por parte de la diputada socialista Coral María Rodríguez Fouz, en las que ha demostrado la falta de interés que tiene por un tema que, a tenor de sus palabras, le resulta bastante incómodo. |  |
Si quieres leer el texto de la interpelación, la respuesta del Consejero (un modelo de tontería en la que no se dice nada, pero se deja traslucir su intolerancia), y además te apetece leer cómo pongo a caldo a este parásito con cargo, pulsa en Leer más.
Todo empieza con una interpelación formulada por Coral M.ª Rodríguez Fouz, parlamentaria del grupo Socialistas Vascos-Euskal Sozialistak, al consejero de Sanidad, sobre la financiación del proceso de reasignación de sexo de las personas transexuales. Se presenta el 29 de Octubre, siendo admitida a trámite el 2 de Noviembre, y publicada en el BOPV (nº 168, pag. 21.114), el 5 del mismo mes. El texto es el siguiente: A la Mesa del Parlamento Vasco. Coral Rodríguez Fouz, parlamentaria del grupo Socialistas Vascos-Euskal Sozialistak, al amparo de lo dispuesto en el vigente Reglamento de la Cámara formula la siguiente interpelación al consejero de Sanidad, sobre la financiación del proceso de reasignación de sexo de las personas transexuales. Motivación: El Parlamento Europeo recomendó, hace ya 15 años, que los costes del tratamiento de los transexuales corrieran a cargo de la seguridad social. Holanda, Finlandia, Suecia, Alemania, Suiza, y el Reino Unido con matizaciones y en algunas áreas, han seguido esa recomendación y han dado cobertura pública a estos tratamientos. En nuestro país, sólo dos comunidades autónomas (Andalucía y Extremadura) ofertan entre las prestaciones de su sistema sanitario público el tratamiento integral a las personas transexuales. El Parlamento Vasco aprobó en 1999 proponer al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud el análisis de la cobertura pública de estos servicios sanitarios. Cinco años después, contamos con ese análisis. La Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III ha realizado un informe en el que aboga por la incorporación de esta prestación al catálogo de servicios del sistema nacional de salud. Teniendo en cuenta ese informe, nuestra capacidad de autogobierno y las facultades que el Estatuto de Autonomía otorga a nuestro Gobierno, así como las disposiciones contenidas en el artículo 4 de la Ley de Ordenación Sanitaria de Euskadi, el grupo parlamentario Socialistas Vascos-Euskal Sozialistak plantea al consejero de Sanidad la siguiente interpelación: - ¿Cuáles son las razones por las que el Gobierno Vasco aún no ha incluido entre las prestaciones de la sanidad pública vasca el proceso de reasignación de sexo de las personas transexuales? - ¿Tiene previsto incluirlo próximamente? En Vitoria-Gasteiz, a 28 de octubre de 2004. Coral M.ª Rodríguez Fouz, parlamentaria del grupo Socialistas Vascos. Rodolfo Ares Taboada, portavoz.
Con toda seguridad, esta interpelación se nos venderá como una demostración del interés de los socialistas en resolver los problemas y las necesidades del colectivo. Pero curiosamente, sólo aparecen socialistas haciendo este tipo de interpelaciones en las Comunidades Autónomas en las que no gobiernan. ¿Por qué no se presentan interpelaciones similares en las Comunidades de Asturias, Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha y Cataluña? Parecería lógico pensar que si en realidad tienen tanta sensibilidad social hacia las personas transexuales, los Ejecutivos de esas Comunidades ya habrían llevado a cabo aquello que demandan en otros Foros. El caso es que el Consejero vasco ha respondido y sus declaraciones las ha distribuido Europa Press a diversos medios (que se pueden consultar en la sección "Transexualidad en la Red" de esa misma página), y que contesto paso a paso: El consejero de Sanidad, Gabriel Inclán, ha afirmado hoy que el proceso de reasignación de sexo de las personas transexuales "no es un problema prioritario que pueda trasladar a otros, por lo que aclaró que no es intención de su Departamento incluir la financiación de dicha cirugía en el catálogo de prestaciones de la sanidad pública vasca.
El Sr. Gabriel Inclán se pasa por el forro las recomendaciones del Parlamento Europeo, las del Parlamento Español (que su grupo votó), y el dictamen de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III, que insisten en la idoneidad de la inclusión de la cobertura íntegra en la Sanidad Pública de los tratamientos e intervenciones relativos a la transexualidad. En cualquier caso, Inclán puntualizó que las personas transexuales "no están abandonadas", ya que Osakidetza financia los tratamientos hormonales, endocrinológicos y psicológicos a aquellas que lo necesitan, excepto las intervenciones quirúrgicas.
Los años de despacho empiezan a hacer mella en los conocimientos de medicina de este supuesto doctor, porque ¿qué diferencia hay entre los tratamientos hormonales y los endocrinológicos? Naturalmente no hay ninguna, es sólo una miserable manera de que la opinión pública crea que la Sanidad vasca se está ocupando de verdad de las necesidades del colectivo. En realidad el número de personas transexuales que obtienen sus hormonas a través de los Servicios de Salud es ridículamente baja, y tampoco es muy significativo el ahorro que éso representa. Por ejemplo, las hormonas que yo tomo (y debo tomar de por vida) me cuestan algo menos de 40 céntimos, pero si las comprase sin receta, sólo tendría que pagar un par de euros. Como se puede ver, no parece que a éso se le pueda llamar financiación. En cuanto a los tratamientos psicológicos, hay que explicar que son sólo un empecinamiento de los burócratas de la Sanidad de algunos países. Los protocolos norteamericanos exigen un seguimiento psicológico para poder justificar su cobertura por parte de los Seguros Médicos. En España algunos mentecatos han copiado esos protocolos, sin saber bien por qué. Pero la mayor parte de la población transexual no ha recibido ninguna psicoterapia. Cosa que además es imposible, ya que no se trata de una psicopatología curable mediante ningún tratamiento, y en realidad la labor de los profesionales de la salud mental es sólo la de excluir otras patologías que pudiesen inducir a error. Además dentro de poco desaparecerán de las próximas ediciones de los catálogos de patologías (DSM-V e ICD-11) las referencias a los trastornos de la Identidad de Género, con lo que la labor de psiquiatras y psicólogos quedará casi eliminada. El consejero respondió así a una interpelación formulada por la parlamentaria socialista, Coral María Rodríguez, en la que preguntaba las razones por las que el Gobierno vasco no ha incluido entre las prestaciones de la sanidad pública vasca el proceso de reasignación de sexo de las personas transexuales y si es intención de dicho Departamento incluirlo próximamente.
Lo cierto es que con lo dicho, no responde en absoluto a la interpelación, pues no hace otra cosa que eludir responsabilidades, echar balones fuera, mentir y manipular la opinión pública con términos científicos repetitivos y carentes de representación real. En su intervención, Inclán se refirió al artículo 4 de la Ley de Ordenación Sanitaria de Euskadi para recordar que el Gobierno vasco puede ampliar el catálogo de prestaciones, bien con cargo a los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma de Euskadi o bien con cargo a las personas que lo soliciten, estableciendo criterios que atiendan a la suficiencia financiera de los recursos económicos de los solicitantes.
El Consejero insulta al colectivo amenazando con incluir la prestación con cargo a las personas que la soliciten, como si eso fuese algún avance. Las personas transexuales llevamos muchos años teniendo que pagar de nuestro bolsillo las intervenciones (tantos años, que el Sr. Inclán todavía estudiaba medicina). Naturalmente no todas las personas transexuales pueden permitírselo (sobre todo teniendo en cuenta la exclusión socio-laboral del colectivo). Eso sí, las leyes caducas que los políticos intolerantes (de la cuerda del Sr. Inclán) mantienen en vigor (alguna de 1957), nos exigen la cirugía para poder obtener nuestra documentación legal, pero esa exigencia no se compensa con facilidades para acceder a ella. Es decir, que nos obligan a gastar una fortuna para poder tener una documentación que nos permita acceder a un puesto de trabajo. Ni Kafka hubiese podido elucubrar una mamarrachada más surrealista y cruel para quienes la sufrimos. Así, destacó el acuerdo que su Departamento ha alcanzado con el Departamento de Asuntos Sociales para que en el Presupuesto de este último se reserve una partida de cara a financiar los tratamientos de las personas transexuales que puedan necesitarlo.
Vaya, sabiendo que el departamento del Sr. Madrazo está metido por medio, las personas transexuales de Euskadi lo tienen claro. No se hará nada, pero se verán una serie de shows mediáticos entre dos especialistas en aparecer en los medios de comunicación, para no aportar nada. Quizás les sobre algo de la partida que iban a destinar a las necesidades del pueblo saharaui, cuyo monto cubriría la totalidad de la financiación de la transexualidad en Euskadi (intervenciones incluídas), durante varios años. Quizás si hay alguna persona transexual de nacionalidad saharaui, su tratamiento sí sea costeado por la Sanidad vasca. Por otra parte, el consejero rebatió los argumentos de Rodríguez, ya que, según dijo, "nadie discute los tratamientos hormonales, ni los psicológicos", sino el tratamiento de cambio de sexo. "Tenemos un tratamiento que a veces son verdaderas catástrofes y en lo que este consejero va a defender es que lo que hagamos haga menos daño de lo que queremos conseguir", enfatizó, para añadir que en el Estado se calcula que hay un nuevo caso al año que quiera operarse.
Una vez más, este impresentable con cartera de Consejero hace gala del mayor desprecio hacia el colectivo y utiliza el término "cambio de sexo", que, como médico, debería saber que es absolutamente incorrecto, a pesar de que en la interpelación se utilizó "proceso de reasignación", que es la forma correcta de expresarlo. Miente una vez más cuando se refiere a la cobertura de los tratamientos hormonales, pues hay muchos casos que no se contemplan ni se cubren (como el de análogos del LHRH en transexuales pre-adolescentes), que está plenamente aceptado por los especialistas de un buen número de países, pero que en Euskadi (y en España en general) no está cubierto, a pesar de las enormes ventajas que supondría para las personas afectadas. Intenta justificar sus mentiras y su desinterés en unos supuestos "tratamientos que a veces son auténticas catástrofes", pero sin concretar a qué se refiere, ya que en realidad sólo pretende manipular una vez más a la opinión pública, apareciendo como un defensor de nuestra salud, al impedir unos tratamientos tan nefastos. En primer lugar, hace muchos años que los tratamientos e intervenciones tienen unos resultados más que satisfactorios, cuando se llevan a cabo por verdaderos especialistas. El problema es que la mayoría de los médicos que revolotean alrededor de las personas transexuales no son más que miserables arribistas que intentan sacar partido de nuestra necesidad de atención sin estar lo suficientemente preparados para ello. Me refiero a endocrinólogos que confunden dosificaciones, o que olvidan complementar los tratamientos para evitar la aparición de cáncer, o que llevan años de retraso en su puesta al día de los nuevos específicos. También a esos cirujanos que se atreven a operar sin haber asistido a las necesarias intervenciones de práctica como ayudantes de otro más experimentado, cobrando abusivamente por algo que aprenden a hacer a base de errores cometidos con pacientes reales. También a cirujanos plásticos que se atreven a abrir el abdomen para extraer un trozo de intestino con el que hacer una colovaginoplastia (intervención que está muy poco indicada, pero que algunos hacen constantemente), sin que en el quirófano haya ningún especialista en aparato digestivo. Esos delincuentes de bata blanca son los que se enriquecen con nuestra necesidad, gracias a que las autoridades sanitarias miran hacia otro lado y no sólo no incluyen algo así en la Sanidad Pública (donde desaparecerían los abusos), sino que tampoco atienden nuestras demandas de elaboración de un Protocolo adaptado a nuestra realidad y no copiado de otros países donde las leyes son diferentes (lo que evitaría este tipo de "catástrofes"). Por si todo éso fuera poco, esas mismas autoridades sanitarias hacen oídos sordos a las reclamaciones contra la mála práctica médica de esos arribistas, y gracias a ese corporativismo insultante, los infractores no sólo no son castigados, sino que les permiten seguir con su próspero negocio, manteniendo esas intervenciones fuera de la Sanidad Pública. La guinda de las mentiras del Consejero es lo de "un sólo caso al año que quiera operarse". El Sr. Inclán miente una vez más, y sabe que miente. El estudio de la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del Instituto de Salud Carlos III a que aludí antes, evalua las necesidades de cobertura, y se queda algo corto, pero no llega a esa ridícula y absurda cifra (lógica, no obstante, al venir de un político ridículo y absurdo, además de mentiroso y manipulador). En realidad como se demostraba en el Estudio de Prevalencia e Incidencia de la Disforia de Género que elaboró esta Fundación el pasado mes de Abril, una Unidad de Género que se situase en Euskadi, absorbería los pacientes de las Comunidades de la Cornisa Cantábrica, llevando a cabo 26 intervenciones anuales de diferentes tipos en transexuales de ambos géneros. Casi un 40% de tales intervenciones serían a ciudadanos vascos, y el coste que representarían para la Sanidad de Euskadi (ya que cada Comunidad asumiría el de los pacientes derivados) sería de poco más de 35.000 euros al año (y eso incluye todos los tratamientos e intervenciones). De este modo quedarían cubiertas las necesidades del casi centenar de personas transexuales visibles que residen en Euskadi, y eso sería el primer paso hacia su integración social y laboral. Pero lamentablemente para lograr algo así, es necesario librarse antes de los obstáculos del camino, personificados en la figura de este impresentable Consejero, al que deseo una corta carrera en su puesto. ¡Lárguese de una vez y deje que las personas transexuales de su Comunidad Autónoma tengan alguna posibilidad de salir adelante! Y hágame el favor de demandarme por llamarle todo lo que le he llamado, a ver si así conseguimos algo más de eco que demuestre su ineficacia, su incapacidad, sus mentiras y su manipulación. Y a la diputada socialista, Coral María Rodríguez Fouz, le rogaría que enviase copia de su interpelación a los grupos parlamentarios socialistas de los Parlamentos de Asturias, Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha y Cataluña. A ver si así conseguimos que los Consejeros de Sanidad y Salud socialistas, dejen de mirar a otro lado cada vez que les mencionamos el tema. ¡Qué fácil parece hacer oposición, y qué difícil seguir siendo coherente cuando se asumen labores de Gobierno!
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