 | Desde que Telefónica suprimió el eterno servicio de información 1003 (antes 003), abriendo la posibilidad a otras empresas de ofrecerlo independientemente, empezaron a hacerse populares las campañas publicitarias de algunos de estos números. Unos se han afianzado y otros ya han desaparecido al no poder obtener una cuota aceptable de llamadas como para mantener una plantilla adecuada; pero quedan algunos conocidos, y otros que nunca se anuncian. |
El que ha conseguido acaparar el mayor número de llamadas es el famoso 11888, que pertenece a la propia Telefónica y cuyo coste es de 1 euro por llamada, tal y como se explica en una grabación. Naturalmente este precio es muy superior al que antes tenía el 1003, que era de 35 céntimos (justo la tercera parte), lo cual puede parecer excesivo, si el servicio hubiese tenido un incremento de precio del 300%.
Lo que no es tan conocido es el hecho de que la misma Ley que permitió la prestación de estos servicios por parte de empresas privadas, también garantizó los precios como servicio público. Así que si quieres descubrir cómo abusa Telefónica de los ciudadanos, y cómo hacer para no pagar esa tarifa tan abusiva, pulsa en Leer Más y te lo explicamos.
Telefónica está obligada por Ley a mantener las tarifas anteriores, y a dar la información a sólo 35 céntimos por llamada; y lo hace, sólo que no lo dice y los usuarios ignoran esta posibilidad, por lo que acaban llamando al consabido 11888 sin saber que sólo cambiando un número se ahorran una pasta.
Efectivamente, el 11818, cuya titularidad es también de Telefónica, ofrece exactamente el mismo servicio, pero a la tercera parte del precio. Es la misma empresa, la misma base de datos, la misma información, pero un precio mucho más reducido. Y basta con llamar para escuchar la grabación que informa de la tarifa del servicio para comprobar cómo nos estaban engañando al anunciar a bombo y platillo el mismo producto al triple de precio.
Por si fuera poco, aún hay más. Ambos servicios son absolutamente gratuitos si la llamada se efectúa desde una cabina telefónica, con lo cual el timo del número de "Los Pelochos" es aún mayor.
Esto es lo que el Gobierno anterior entendió por servicio público cuando privatizó empresas. No basta con que Telefónica se haga de oro a nuestra costa ofreciéndonos servicios de escasa calidad a precios abusivos (véase el ADSL), sino que además lo hace con la mayor impunidad.
Pero como ahora tenemos un gobierno progresista con mucha conciencia social, no dudamos que acabará con esta especie de aprendices a la inversa de Robin Hood, que roban a los pobres para enriquecerse aún más. Uno de estos días leeremos en la prensa que han tomado medidas para evitar el fraude y el abuso de las empresas de telecomunicaciones (en especial de Telefónica).
Seguramente va a ser cosa de días.