 | Anteayer miércoles, 16 de marzo 2005, por primera vez en la historia, un departamento de la administración pública ha reconocido oficialmente el derecho de una mujer transexual a ser tratada en femenino y por su nombre de mujer. Júlia A. de V., becaria de la Oficina de Promoción Turística de Cataluña en Londres, a pesar de estar aún en proceso de redefinición legal de género, recibió el visto bueno a su petición por escrito, en un mail de su superior inmediato. A fecha de 16 de marzo, "se hace efectiva la decisión de Turismo de Catalunya de aceptar la nueva identidad de la persona Júlia A ". Por supuesto -y así lo puntualiza el mismo texto- "esta decisión ni altera ni modifica la forma ni el contenido de las obligaciones profesionales que en su día adquirió con Turismo de Catalunya como becario". ¡Faltaría más! Júlia ha sido reconocida oficialmente como mujer, pero para trabajar, no para posar ante las cámaras o pasarse el día pintándose los labios. |
El 20 de enero pasado, Júlia había solicitado por escrito a su superior en la Oficina de Londres autorización para ser tratada como mujer, adjuntando un certificado médico de su psiquiatra, Esther Gómez (miembro del Grupo de Trabajo de la Fundación), que recomendaba se dirigieran siempre a la interesada por su nombre de mujer y en femenino. Sin embargo, a mediados de marzo aún no había obtenido respuesta, ni de su inmediato superior, ni de la Direcció General de Turisme de la Generalitat.
En su carta, Julia decía lo siguiente:
Querido J ,
Tal y como te anticipé hace unos días, te dirijo estas líneas para comentarte mi situación personal actual y para pedirte algo.
Conoces desde hace seis meses mi proceso de transición sexual y siento un profundo agradecimiento por como acogiste esta circunstancia y por como la habéis respetado tanto tú como Turismo de Catalunya en Barcelona.
Valoro infinitamente vuestro comportamiento, que me ha permitido trabajar significativamente en mi nuevo rol de género, no teniendo que venir cada día al trabajo con americana y corbata. Me ha permitido vestir como lo hace cualquier otra chica y esto tiene un valor incalculable para mí.
A pesar de todo, el trato que habéis tenido hacia mí ha sido como chico, dirigiéndoos a mí como J y utilizando el género masculino para cualquier referencia a mi persona. Del mismo modo, de puertas afuera, con todos nuestros interlocutores de la oficina, se me ha seguido identificando como chico, a pesar de ir adquiriendo una imagen cada día más femenina. La excepción han sido los pocos compromisos externos como la World Travel Market, en los cuales he adoptado una imagen 100% masculina.
Este ha sido el pacto, que a su vez me ha permitido visitar una vez al mes a los prestigiosos especialistas en trastornos de identidad de género del Hospital Clínico de Barcelona. Estoy en manos de una psicóloga, Teresa Godàs, una psiquiatra, Dra. Ester Gómez, y un endocrinólogo, Dr. Puig Domingo.
Te adjunto el último informe médico que me entregaron en las visitas que hice el pasado viernes 14 de enero. En el mencionado documento se manifiesta el diagnóstico de mi transexualidad y se pide una comprensión de mi condición.
Hace unos cuatro meses que empecé aquello que se denomina “experiencia de la vida real”, que es una etapa en la que la persona diagnosticada como transexual adquiere su nuevo rol ante la sociedad, incluyendo la parcela profesional.
Como probablemente sabrás, seguir ejerciendo el papel de chico en el puesto de trabajo comporta un gran sufrimiento para mí, que afecta completamente a mi rendimiento profesional. Cada vez que siento gritar mi nombre de chico, o cada vez que os dirigís a mí en masculino o me presentáis a alguien como J siento un profundo malestar que desearía de todo corazón que pudiéramos evitar algún día.
Por eso es por lo que querría aprovechar estas líneas para transmitiros mi confianza en que esta situación cambie a mejor, lo cual permitirá evitar mi ansiedad en el puesto de trabajo, aumentar mi rendimiento y evitar la actual descoordinación entre mi imagen y nombre/género con qué se me conoce en el trabajo. Mi deseo es que se me conozca como Júlia y como chica en mi puesto de trabajo actual.
Si tenéis alguna duda sobre como enfocar esta situación, tanto yo misma, como el equipo multi-disciplinar del Hospital Clínico de Barcelona, así como varias entidades como por ejemplo la Fundación para la Identidad de Género de Barcelona, estamos a vuestra disposición para cualquier aclaración.
Atentamente.
Julia A de V .
La carta enviada por Julia (en catalán) se puede ver pulsando aquí, y el informe médico (en castellano) pulsando aquí.
Júlia nos comunicó su situación el martes pasado, 15 de marzo. Inmediatemente escribimos una carta dirigida a varios responsables de la Generalitat, especialmente de la Direcció Gereral de Turisme, pero también al coordinador del programa GLBT de la Generalitat, Jordi Samsó. Tras corregir la redacción de la carta con la colaboración de Júlia, enviamos la carta por mail a esas personas el miércoles 16 por la mañana. A las 19:55 del mismo día, recibimos un sms dándonos la estupenda noticia.
En esa carta decíamos lo siguiente:
Querido Señor de Delàs,
Nos ponemos en contacto con usted para obtener información sobre un caso que nuestros servicios de integración social y laboral están supervisando. Se trata de una becaria de la Oficina de Turismo de Catalunya en Londres, Júlia A de V , que trabaja como mujer hace seis meses.
Júlia es una mujer transexual que empezó su transición para la reasignación de género hace 10 meses, y su integración laboral es una parte esencial para el éxito de este proceso, largo y difícil. El 20 de enero pasado, Júlia dirigió una carta a su superior de Londres, el Sr. J R , director de la oficina, explicando su situación, y rogándole tomar las medidas necesarias para que su tratamiento personal en el trabajo fuera como el de cualquier otra mujer. Obviamente, esto no puede sólo incluir permitirle presentarse con ropa femenina, sino también que todo el mundo se dirija a ella por su nombre femenino. Sin embargo, y hasta hoy mismo, el nombre por el que se ve obligada a presentarse y con el que se la presenta es su nombre masculino.
Júlia adjuntó un informe médico (firmado por un equipo de especialistas del Hospital Clínico de Barcelona) en su carta, dónde se certificaba su condición de mujer transexual, y se recomendaba, por su bienestar personal, un tratamiento femenino en todos los aspectos posibles. Júlia tendrá, bien pronto, el "deed" de la administración británica que dará validez a su nombre femenino, y obtendrá una tarjeta sanitaria del National Health Service (NHS) con este nombre. Entonces, todo indica que Júlia, pese al nombre masculino que aún consta legalmente en su DNI, es y será una mujer, y que no hay ninguna razón para obligarla a sufrir un tratamiento masculino.
Desde aquel 20 de enero hasta ahora, la Sra. A no ha recibido ninguna respuesta a su petición. Por lo visto, J R aún está esperando instrucciones de la Dirección general en Barcelona, y de ahí que desde la Fundación nos dirijamos a usted. ¿Nos podría informar si se ha tomado una decisión sobre este asunto?
Nos gustaría que hiciese las averiguaciones necesarias lo antes posible, porque el próximo sábado el Centro de Promoción Turística de Londres tiene previsto desplazarse a Birmingham, dónde se celebra una feria de turismo. Sería terrible para Júlia sufrir, una vez más, la obligación de ser presentada por su nombre masculino, y aún más si se trata de un acontecimiento tan masivo. Por otro lado, nos parece que la imagen de la Dirección General de Turismo de Catalunya se vería beneficiada si las mujeres que trabajan son tratadas como mujeres, y no como hombres, más aún en público, y sobre todo en un país que hace pocos meses aprobó una Ley de Identidad de Género.
Quedamos a su disposición para cualquier consulta o comentario que quiera hacernos llegar.
Saludos,
Andrea Planelles.
El original de nuestra carta (en catalán) se puede ver pulsando aquí.
Aún desconocemos quién tomó la decisión reflejada en el mail que recibió Júlia, y por qué se retrasaba. En cualquier caso, la Generalitat es directamente responsable de ello y no cabe más que felicitarles por su valentía, por sentar un precedente histórico, y por saber escuchar una argumentación bien planteada. Sin duda alguna, nuestro colectivo ha avanzado un paso de gigante.
Naturalmente, esto no será más que una gota en el océano si no nos mantenemos encima de este asunto y otros similares que puedan surgir en el futuro. Es imprescindible que todas las entidades públicas y privadas tomen ejemplo de este caso, a fin de contribuir a la integración laboral y social de las mujeres transexuales, aún mayoritariamente excluidas de los puestos de trabajo convencionales.
Seguiremos haciendo nuestro trabajo, e informando de ello a tod@s.