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Salut nos escucha, los médicos aún no.

Artículos / Observatorio
Fecha: 12 Jun 2005 - 03:25 PM

El Periódico de hoy, domingo 12 de junio, publica una noticia que merece nuestros comentarios y matices, para que nadie se llame a engaño. A quien no conozca bien el tema se le podría escapar la radical discordancia entre la postura de algunos médicos hacia la transexualidad y nuestras verdaderas necesidades y expectativas como personas transexuales.

Afortunadamente, las cifras y hechos clave quedan claramente plasmados en ese artículo, y nuestras conversaciones con la Conselleria de Salut seguirán en esa misma línea: ni la transexualidad es un "trastorno" que haya que "tratar", ni la Unidad de Género que debe crearse en el ámbito de la Sanidad Pública podrá limitarse al área de Salud Mental. Las personas transexuales no somos enfermas mentales, y nuestras necesidades son otras que las mencionadas por los portavoces del estamento médico. El DSM-V está a punto de eliminar la transexualidad como trastorno mental, pero algunos de nuestros médicos no parecen capaces de asumirlo...

El Periódico 12/06/05


El titular del artículo (pincha aquí para ver el texto completo) induce a error, por 2 motivos cruciales:
  1. Una Unidad de Género nunca debe plantearse "tratar" a las personas transexuales, y mucho menos si la atención primaria se plantea como casi exclusivamente psiquiátrica.
  2. La Conselleria de Salut, gracias a los contactos directos que tenemos con sus responsables técnicos, tiene muy claro que nuestras necesidades son muy distintas a las que plantean algunos médicos y están absolutamente dispuestos a tenernos en cuenta.

Gracias a diversas conversaciones mantenidas con los responsables del Àrea Sanitària del CatSalut, ya se entiende perfectamente que los protocolos asistenciales deben excluir la patologización de la transexualidad como punto de partida. Este principio no es ideológico, sino una forma de reducir la complejidad de los pasos a seguir en la transición, tanto a nivel social y hormonal, como eventualmente quirúrgico. Tras mucho "machacarles" con una extensa, razonada y detallada domentación, saben que es la sociedad quien nos causa problemas de aceptación y trabajo, no nuestra condición de transexuales.

Sin embargo, parece que algunos médicos siguen aferrados al concepto de "trastorno" o "malestar" que según ellos nos afecta, focalizándolo en un "insoportable" rechazo al cuerpo, en lugar de reconocer el género como único y saludable determinante de nuestra condición personal y social. Además, en lugar de garantizar nuestra libertad de afrontar la transición según nuestras preferencias y naturaleza, establecen la obligatoriedad de iniciar el cambio social antes de la administración de hormonas, una protocolización tan desfasada en sus principios como inviable en la sociedad española actual.

Afortunadamente, el artículo también deja clara ante la opinión pública la postura que planteamos, y de la que tienen cumplida cuenta los responsables del CatSalut:

  1. La población de personas transexuales visibles en Cataluña es de 800, y no de 266 (cifras de la SEEN, para transexuales entre 18 y 65 años);
  2. El cambio de sexo no existe, sólo se trata de llevar una vida ajustada a nuestra verdadera naturaleza. El cambio lo tiene que asumir la sociedad, no nosotros.
  3. La transición física debe responder a las necesidades y realidades de cada persona, protegiendo exclusivamente su salud, no seguir un proceso estándar desde el "trastorno" a la "curación".

A pesar de la postura de algunos médicos, que siguen ignorando nuestra participación en la atención clínica que demandamos, el trabajo de documentación e información llevado a cabo con los responsables de la Salud Pública ha surtido efecto. Las próximas reuniones que mantendremos con el CatSalut irán dirigidas a establecer un protocolo con criterios coherentes y al servicio de nuestras necesidades reales, no a unos planteamientos caducos al servicio de los intereses del estamento médico. Tenemos pruebas de la receptividad administrativa, ya sólo queda que los médicos entren en razón y hagan su trabajo con nosotr@s. Eso de "todo para el pueblo, pero sin el pueblo", es cosa del siglo XVIII.




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