 | El año pasado, la Fundación presentó su Estudio de Prevalencia en el que, mediante técnicas estadísticas, se hacía una aproximación al número real de personas transexuales visibles que hay en este país, y sobre todo a la cifra total que incluiría también a quienes, por una u otra razón, no habían visibilizado aún su verdadera identidad de género. Esa cifra fue criticada por algunos estamentos, sobre todo médicos, que la consideraban demasiado elevada, remitiendo una vez más a las ya conocidas publicadas por la Sociedad española de Endocrinología y Nutrición (S.E.E.N.), que no eran más que la aplicación de las que calcularon en Holanda en los años 80. Cualquiera se podría dar cuenta que ni España es Holanda, y que esas cifras tienen ya 25 años, pero como lo decían los médicos, mucha gente las dio por buenas. |
Después de eso, había agentes que utilizaban las cifras publicadas por la FIG y otros que insistían en las de la S.E.E.N. (entre ellos alguna entidad GLBT), sin cuestionarlas, ni mostrarse críticos con ellas. Pero ahora ya no será posible hacerlo, ya que se ha demostrado que la población transexual es mucho mayor de lo que los médicos dicen.
Hace unos meses la Fundación inició una encuesta entre los cirujanos que llevan a cabo intervenciones a personas transexuales en España, preguntándoles, entre otras cosas, cuántas operaciones habían llevado a cabo en los últimos 20 años, separando los datos en grupos de 5 años.
La encuesta era totalmente anónima para garantizar la fiabilidad de sus resultados, cada carta enviada incluía un sobre franqueado sin remite, y una vez recibido, se destruía, para no poder asociar el cuestionario con el matasellos y poder deducir quién había respondido.
Sólo uno de los cirujanos consultados no respondió a la encuesta, por lo que los resultados reales deberán ser aún mayores que los que ahora anticipamos, pero con las respuestas recibidas ya se pone de manifiesto que las cifras que hasta ahora manejaban alegremente muchos médicos y algunas entidades, están totalmente desfasadas.
Nos centraremos en los resultados de transexuales femeninas (HaM) que ya están desglosados y totalizados, y próximamente aludiremos a los de transexuales masculinos (MaH), que aún están pendientes.
Según la S.E.E.N., utilizando las cifras holandesas de hace 25 años, es transexual femenina una de cada 18.000 personas nacidas varones. Según el Instituto Nacional de Estadística, en España hay 14.500.000 varones entre 18 y 65 años (que son las edades a las que una persona transexual podría pasar por el quirófano en caso de que esa fuese su opción).
Dividiendo 14.500.000 entre 18.000, nos sale un total de 806, que serían las mujeres transexuales entre 18 y 65 años que hay en España, siempre según la S.E.E.N. Obviamente habría transexuales mayores y menores, pero para apreciar el error de las cifras precedentes nos centraremos sólo en este grupo, que además serían la mayor parte de las mujeres transexuales visibles, ya que menores de 18 años y mayores de 65 no se percibe un gran número.
Los resultados de las intervenciones realizadas en españa en los últimos 20 años (que sólo se hacen a personas entre 18 y 65 años) son los siguientes, en grupos de 5 años:
Años | Intervenciones |
De 1.985 a 1.989 | 209 |
De 1.990 a 1.994 | 431 |
De 1.995 a 1.999 | 597 |
De 2.000 a 2.004 | 923 |
TOTAL | 2.160 |
Es decir, 2.160 mujeres transexuales han pasado por el quirófano para someterse a una intervención de vaginoplastia en los últimos 20 años.
Si a eso le sumamos todas las mujeres transexuales que no se han operado, o no piensan hacerlo, las menores de 18 años y las mayores de 65 y quienes lo hicieron en otros países, alcanzaríamos una cifra cercana a 6.000 transexuales femeninas. Si añadimos los transexuales masculinos, en las proporciones relativas a aquellas que son habituales en otros países (un tercio), deberíamos sumás 2.000 más, lo que nos acercaría a una población transexual visible de unas 8.000 personas, ¡un 500% superior a lo que calculaban los médicos!
Ahora sólo hace falta esperar a que acepten su error, para lo cual aún deberán pasar unos años, ya que siguen empeñándose en considerarnos enfermos mentales, algo que cada vez está más superado en el resto del mundo. Pero mientras tanto, ya tenemos una prueba más de su inmovilismo y su dogmatismo, y su falta absoluta de respeto hacia el colectivo.