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¿Quién es el tercermundista?

Artículos / Críticas
Fecha: 11 Ago 2005 - 12:56 AM
EspañaTailandia

ESPAÑA

TAILANDIA

Cuando he comentado con alguien que mi CRS la hice en Tailandia, con frecuencia me preguntaban si no me daba miedo ir a un país "tercermundista" para algo tan delicado.

La realidad es precisamente la contraria de lo que se pudiera pensar, y una reciente noticia hece que aumente la diferencia entre los dos países, siendo España el que demuestra un mayor atraso y una menor capacidad de integración hacia el colectivo transexual.

Los hechos hablan por sí solos, y dicen mucho de donde hay verdadero talante, y donde sólo se presume de ello.



La diferencia en la atención médica empieza a verse antes incluso de llegar allí; basta con examinar las páginas webs de los mejores cirujanos tailandeses y compararlas con las de sus homónimos españoles, para comprender que los tailandeses explican con todo detalle los procedimientos y alternativas, mientras que los españoles sólo se ocupan del autobombo, dando por hecho que debemos ser ignorantes que no buscan información detallada.

El trato personal a través de e-mail vuelve a marcar las diferencias, cosa que queda muy clara al ver la extensión y detalle de las respuestas obtenidas en los mails que vienen desde el país asiático, comparados con lo escueto del contenido de los originados aquí (y eso que los de aquí cobran el triple).

Una vez allí, la calidad sanitaria vuelve a ser muy diferente. Las intervenciones se llevan a cabo en modernos hospitales dotados de los últimos avances, con asistencia permanente, y con un equipo completísimo (en una de mis intervenciones había 7 médicos y enfermeras en el quirófano). Por el contrario, aquí se hacen en pequeñas clínicas privadas, con medios bastante anticuados, personal escaso y ahorrando lo posible (es flagrante el hecho de que en estos momentos muchas se lleven a cabo en clínicas de día, de las que hay que salir los viernes sea cual sea el estado del paciente).

Naturalmente el trato y comodidad de las instalaciones es otro detalle decisivo. En el hospital tailandés, la habitación es una suite con su terraza, y lo suficientemente amplia para albergar la cama del paciente, otra para un acompañante, y un sofá y una mesa en la zona de estar; está dotada de televisión con satélite, video con suministro gratuíto e ilimitado de películas, nevera, lavadero, caja fuerte, aire acondicionado, teléfono y conexión inalámbrica a internet (el propio hotel te facilita la tarjeta necesaria, o un ordenador si fuese preciso); las comidas son a la carta y se puede elegir entre comida tailandesa, china, occidental, o incluso McDonalds o Kentucky Fried Chicken, que prestan servicio en el hospital (alucinante estar en un hospital y pedir para comer un Big Mac con Patatas y Coca Cola). Comparando eso con las viejas habitaciones de las clínicas españolas, sin equipamiento, sin tantas posibilidades de comunicación o entretenimiento, con un servicio de comidas deplorable, y poco espacio para las visitas o acompañantes, no hay color.

Los resultados de las intervenciones vuelven a marcar más diferencias; claro que allí los cirujanos empiezan a operar solos cuando llevan muchos años haciéndolo al lado de sus maestros, mientras que aquí nos utilizan para hacer prácticas y para aprender a base de ir puliendo los errores que cometen. No está bien que presuma del resultado de mi propia intervención, pero es que tanto el aspecto estético como el funcional son muy superiores a los que se ven aquí (y he visto muchos).

Y todo éso a una tercera parte del coste de aquí (aún sigue siendo menos de la mitad si se añaden los gastos de viaje, o la mitad si se lleva un acompañante).

Por si todo eso fuera poco, Tailandia acaba de dar un paso adelante en el reconocimiento de la transexualidad como un hecho natural y espontáneo, que nada tiene que ver con la enfermedad mental que los psiquiatras afirman que es (aunque los suavicen denominándolo "Trastorno Mental" cuando están en presencia de personas transexuales).

La noticia es demoledora; las Fuerzas Armadas Tailandesas dejan de considerar que las personas transexuales y transgénero sufrimos un "Trastorno Mental" (en inglés "Mental Disorder", de ahí la terrible traducción de la Agencia EFE por "Desorden Mental"), y por tanto nos consideran aptas para cualquier servicio.

Y no se trata de que necesiten cubrir las plazas del ejército (como sucede aquí), sino que ha sido un empeño de los colectivos GLBT tailandeses desde hace dos años, lo que demuestra que allí la T no es sólo la cola del pelotón, sino que cobra tanta importancia como las otras tres siglas.

Aquí se nos sigue considerando enfermos mentales, el gobierno baraja esa opción aún, y algunas entidades GLB y T hablan de diagnóstico psiquiátrico para el reconocimiento de nuestro verdadero género. Difícilmente convenceremos a la Sociedad de nuestra realidad, si seguimos entrando en el juego de los psiquiatras y de algunos médicos y seguimos creyéndonos eso del "Trastorno Mental". No lo es, y por tanto no se puede diagnosticar; pero admitir eso último es seguir colocándonos etiquetas propias de un país tercermundista en cuanto a transexualidad, que es lo que es España.

NOTA: Horas después de escribir el texto anterior se ha anunciado el lanzamiento con éxito del satélite tailandés de comunicaciones THAICOM-4, el mayor satélite de comunicaciones del mundo (nada que ver con los HISPASAT).




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