Es un notición: se ha modificado el Reglamento del Registro Civil para que nuestra partida de nacimiento refleje nuestro nombre y sexo y no una simple rectificación al margen. Hasta ahora, las personas transexuales que hubiesen conseguido el cambio de nombre y sexo sólo podían aspirar a una anotación marginal (una cutre nota manuscrita), dejando intacto el resto de la hoja registral, donde constan claramente nombre y sexo originales. Pues se acabó: un simple Real Decreto del 8 de julio pasado permite la creación de una nueva partida de nacimiento, garantizando así nuestro derecho constitucional a la intimidad. Y yo me pregunto: Si tan fácil era, ¿por qué han esperado hasta ahora? Y sobre todo: ¿Por qué nos enteramos 6 meses después? |  |
¿Oportunismo político? Posiblemente. Pero sobre todo, total desvinculación entre gobernantes y gobernados. "Todo para el pueblo, pero sin el pueblo", una vez más. Nos pueden decir que si no nos enteramos de las acciones legislativas, judiciales y ejecutivas del Estado que atañen directamente a nuestra vida, es porque no queremos. Claro que podríamos haber dedicado nuestro tiempo a leer el Boletín Oficial del Estado todos los días, como quien lee la prensa diaria, y así habríamos tenido acceso inmediato y gratuito a este trascendente hecho para darle toda la difusión que merece. Pues sí, pero no, oiga. El Ministerio de Justicia sabe lo difíciles que son nuestras condiciones de vida, y el retraso que las leyes y reglamentos tienen en cuanto al desarrollo de nuestros derechos constitucionales. Por una vez, un puntito de sensibilidad no nos habría venido mal, sobre todo teniendo en cuenta que llevamos esperando una respuesta a la documentación que les hemos entregado hace ya tiempo, reflejando lo penoso de nuestra situación y proporcionando posibles soluciones a la misma. Pues nada, mutis por el foro hasta el viernes.Realmente, resulta penoso que nos ignoren de esta manera, y que gobiernen a base de caramelitos triunfalistas. Sí, cierto, es un avance en la legislación que podamos disponer de una partida de nacimiento como la de cualquier ciudadano. Eso es lo que el RD 820/2005 de 8 de julio resuelve y ordena, aplicando nuestro derecho constitucional a la intimidad. Ya no tendremos que ir por la vida explicando qué significa esa extraña anotación en un documento que aparentemente pertenece a otra persona. Podremos contraer matrimonio o adoptar hijos sin suspicacias innecesarias por culpa de una filiación contradictoria, de aspecto realmente "cutre", y extraña. Este alivio siempre estuvo al alcance del gobierno, pero cuando se han decidido a llevarlo a cabo, se "olvidan" de notificárnoslo. La noticia la difunden ahora, 6 meses después, precisamente cuando se acaba de anunciar el estudio de la Ley de Identidad de Género. Qué casualidad, ¿no? Claro, nos recuerdan las cosas que hacen, pero sólo cuando se abren períodos en que lo necesitan para su propaganda política.
No señor, lo lamento. No me da la gana de acostumbrarme a esta forma de actuar, por mucho que sea moneda corriente.
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